Archivos Mensuales: abril 2016

¿Cómo te comunicas?¿Sabes cuál es tu estilo?

Este post va dedicado a cómo nos comunicamos y por ende, cómo nos relacionamos con los demás. Más formalmente se le conoce como “estilos de respuesta”.

Antes de comenzar, quiero avisar que nadie tiene un estilo puro de respuesta. Es decir, dependiendo de la situación y nuestro estado emocional, podemos expresarnos de una manera u otra. El inconveniente viene cuando nos estancamos o nuestra tendencia en la mayoría de las ocasiones se inclina hacia uno en concreto.

Por tanto, a nivel general podemos distinguir las siguientes formas de comunicación:

A) AGRESIVO:

AGRESIVO

Expresa lo que siente, piensa y defiende sus derechos sin tener en cuenta, ni respetar los derechos, sentimientos e intereses de los demás.

La creencia básica sería “Solo yo importo. Lo que piensen o sientan los demás no me interesa, ni es importante”.

Usa expresiones tipo: “Quita, no sabes”, “Lo haces mal”, “Pareces tontx”, “Te lo digo una y no más”

Algunos gestos que puede utilizar: gestos amenazantes, postura corporal intimidatoria, no respeta la distancia interpersonal, habla rápido sin pausas, con un volumen de voz alto y mirada fija.

Entre otros, los efectos que puede conllevar: culpa, frustración, tensión, soledad- los demás se alejan, se siente enfadado, baja autoestima.

B) PASIVO:

PASIVO

No respeta su propio derecho a expresar sus ideas, sentimientos, opiniones o necesidades. Tiende a un comportamiento sumiso y retraído.

La creencia básica sería:  “Lo importante es lo que los demás piensan o quieran, porque no quiero ofenderlos y que me rechacen”.

Las expresiones que utiliza son: “supongo”, “bueno”, “no te molestes”, “te importaría mucho”, “quizás sí…”.

Comportamiento no verbal característicos: “mirada hacia abajo”, “postura hundida y tensa”, “risa nerviosa”, “volumen de voz bajo y vacilante”.

Algunos efectos son: baja autoestima, soledad, no se gusta, depresión, se siente enfadado, pierde oportunidades.

C) PASIVO-AGRESIVO:

gente-pasivo-agresiva-defenderse

Básicamente sus acciones no reflejan sus sentimientos, y se podría decir que son pasivos por fuera y agresivos por dentro.

Normalmente, suelen recurrir al sarcasmo, mensajes ambiguos o indirectos, porque no expresan de forma directa sus pensamientos, sentimientos, necesidades. En muchas ocasiones, no son conscientes de sus agresiones encubiertas.

La creencia sería: “Soy una persona educada y amable, no me gustan las confrontaciones directas, simplemente hay personas con poca tolerancia y educación, yo no sería capaz de ofender”.

Pueden utilizar expresiones como: “Sí, vale lo haré, si no me queda otra, tu siempre están tan ocupado…”,  “no sé porque dicen que eres una estirada, a mi me pareces simpática”.

Manifestaciones no verbales:  no contestarte cuando le preguntas o te diriges a esta persona, en un grupo dirige su cuerpo y conversación hacia los demás dándote la espalda,  realiza las tareas encomendadas mal y tarde.

Efectos que producen: baja autoestima, frustración, malestar, enojo, celos, envidia, producen hastío.

D) ASERTIVO:

ASERTIVIDAD

Es una persona, que se conoce a sí misma. Conoce sus sentimientos, necesidades y derechos, incluido el de expresar honestamente cómo se siente, qué necesita o piensa, sin ofender a los demás.

La creencia es:  “Te respeto, me respeto”.

Manifestaciones verbales:  “yo pienso, siento, quiero”, “¿Qué te parece, que piensas, opinas?”

Comportamiento no verbal:  postura erguida y gestos firmes, manos sueltas, habla fluida con volumen de voz moderado, sonríe frecuentemente y mira a los ojos sin intimidar.

Algunos efectos:  se gusta y le gustan las personas, se siente satisfecho y relajado, a gusto con los demás y consigo mismo, resuelve problemas.

“Pueden ser justas las palabras, pero si son crueles, muerden el alma”
(Sófocles)

 

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Tiempo, tiempo, tiempo….

tEl tiempo alivia nuestro sufrimiento.
Hay épocas de tristeza.
Épocas de ira. Épocas de esperanza.
Pero no se suceden unas a otras de manera previsible.
Por lo menos, no para quienes están en crisis.
En la vida de cada persona,
los inviernos y las primaveras se mezclan en un conjunto confuso.
Un día sentimos que los nubarrones se han despejado,
pero al siguiente volvemos a verlos.
Sonreímos en un momento dado,
y horas mas tarde nos brotan las lágrimas.
Es verdad que, así como podemos dar dos
pasos adelante durante la jornada,
también podemos dar uno o dos hacía atrás.
Sin embargo, cuando se tiene fe
en que llegará la época del deshielo primaveral,
los vientos invernales parecen perder ímpetu.

ROBERT VENINGA

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