Archivo de la categoría: Asesoramiento Psicológico

Hostilidad. Cómo afrontar situaciones y personas hostiles.

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Siguiendo la tradición de mis post, comenzamos con la definición HOSTILIDAD, del latín hostilitas.

Hostilidad es la cualidad de hostil, que indica una actitud provocativa y contraria, generalmente sin motivo alguno, hacia otro ser vivo. El concepto permite hacer referencia a una acción hostil y a la agresión armada, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (RAE).

Puede existir hostilidad de una persona a otra, o de un grupo de personas a otras, implicando conductas abusivas y agresivas, que se pueden reflejar en violencia emocional o física.

El comportamiento hostil puede cobrar diversas formas, desde actitudes sutiles con ironía, burla o antipatía, p.ej: “siempre que me lo encuentro me pregunta por mi pareja, sabiendo que lo dejamos porque me fue infiel“. Hasta una forma directa, que puede causar daño físico o emocional, p.ej: “Para decir solo tonterías, mejor que te calles”, “Mi compañero de clase me ha puesto la zancadilla para que tropezara, gritándome cáete, te lo mereces por gay”, “Mejor cállate, a esta empresa no le interesa tu opiniones ridículas”.

Por tanto, en cualquier relación interpersonal, y ante algunas situaciones más estresantes, podemos encontrarnos muy a menudo con reacciones de enfado, irritación u hostilidad. Cuando frente a un imprevisto reaccionan o reaccionamos de malas maneras.

Así pues, la forma en que afrontemos estas situaciones, será un determinante en el modo de resolver los conflictos, favoreciendo la comunicación o por el contrario, fomentando la hostilidad y el estrés.

Para ello necesitamos conocer las fases de la curva de hostilidad y saber qué hacer y qué no hacer:

CURVA HOSTILIDAD

1ª Fase Racional: La mayor parte de las personas suelen ser razonables durante bastante tiempo, mantienen un nivel emocional adecuado para poder discutir cualquier tema.

2ª Fase de Salida o Disparo: La irritación acumulada junto con un gesto/frase entendida como provocación, hace que la persona se “dispare”, da rienda suelta a sus emociones de manera pulsional, abandonando el nivel racional necesario para afrontar cualquier problema, y comienza su hostilidad de un modo provocador y algo irracional, llegando incluso a ser grosera.

3ª Fase de Enlentecimiento: El estar “fuera de sí” no dura siempre y al cabo de un rato y de forma natural la persona empieza a frenarse. Las reacciones emocionales intensas tienen en realidad una duración corta, y si la persona estuviera sola, o su interlocutor sabe como no seguir estimulando su agresividad, en poco rato esa reacción por muy intensa que parezca, se disuelve. Una persona no se mantiene alteradísima durante mucho tiempo ya que si se queda sola se acaba calmando, y si no se la “pincha”, tampoco puede discutir sola demasiado tiempo. Si se prolonga, es que estamos sirviendo de estímulo disparador con nuestra actitud o nuestras verbalizaciones.

4º Fase de Afrontamiento: Ahora la persona que ha estado escuchando puede empezar a intervenir o preguntar. Pero lo que digamos, nuestra reacción, puede crear la diferencia entre ayudarle a reactivarse de nuevo o a calmarse. Decir algo empatizador y que se reconozca su estado emocional puede contribuir a entrar en la fase de calma. Pero cuidado, empatizar, no quiere decir dar la razón, sino que la otra persona sepa que se comprende sus sentimientos.

5ª Fase de Enfriamiento:  Si se ha dicho algo realmente empatizador, se observa como la persona poco a poco se calma.

6ª Fase Solución de Problemas:  Es cuando se vuelve a la fase o nivel racional, el óptimo para resolver los conflictos.

Entonces, deberemos intervenir adecuadamente en la fase de afrontamiento, de la siguiente manera para minimizar la hostilidad:

– Activar nuestro autocontrol emocional.

– Escuchar activamente.

– Empatizar y hacérselo saber.

– Preparar la situación.

– Ser recompensante.

– Expresar sentimientos.

– Hacer peticiones y hablar desde el “yo me siento, yo quiero, yo necesito”.

Si intervenimos antes de la fase 4 o no somos muy cuidadosos en nuestras primeros comentarios, lo que puede ocurrir es la ESCALADA EN LA CURVA DE LA HOSTILIDAD.

ESCALADA CURVA HOSTILIDAD

Lo que la curva nos muestra, es que una vez abandonado el nivel racional, cualquier intervención nuestra, antes del que nuestro interlocutor haya llegado por si mismo a la fase de afrontamiento tendrá el efecto de volver a activarle y dispararle. Cualquier argumento nuestro será el disparador, da igual si es una defensa, un intento de calmarle o hacerle razonar o una argumentación. La única respuesta nuestra posible antes de la fase 4 es el silencio y la actitud de escucha. Incluso si decimos “pero cálmate”, se activará más.

okLO QUE HAY QUE HACER es:

Esperar: hasta que se perciban signos evidentes de que la reacción emocional se está reduciendo. Tenemos que saber identificar el punto crítico en el que poder intervenir.

Escuchar: Antes de responder, aguardar a que la persona exprese su irritación, escuche atentamente. Sin juzgar ni darse por aludido, escuchar con serenidad y firmeza sin mostrar signos de temor o inseguridad. Le miraremos de forma serena y relajada permitiendo que exprese su irritación.

Controlar el contexto: Marcharse si es posible a un sitio a solas o hacer que otras personas se marchen, ya que si piensan que están siendo observados por terceros puede servirles para envalentonarse. Ofrecerles sentarse, para ponerse en un ambiente más naturalmente amistoso.

OJO!: A cualquier persona le cuesta más mostrarse agresiva si está sentada.

Mantener nuestras propias emociones bajo control: Mantener un tono de voz calmado y un volumen bajo aunque la otra persona lo aumente.

Permitirle:  ahora que exponga su problema y mostrar empatía haciendo ver que le entendemos en lo que dice y en como se siente, haciendo también un resumen clarificador de lo que nos expone. Iniciar ahora juntos el proceso de solución de problemas.  Mantener una actitud abierta acerca de qué es lo que está mal y debería hacerse. Reservar los juicios acerca de lo que “debería” y “no debería” hacer la persona irritada. Argumentar o razonar acerca de las ventajas de conducirse de otra manera. Expresar los sentimientos después del incidente y pedirle que en sucesivas ocasiones se conduzca de otro modo.

Pedir ayuda a otra persona si se percibe que no se puedes afrontar la situación.

prohibited-98614_640LO QUE NO HAY QUE HACER es:

-No hay que intentar calmar a una persona cuando está “fuera de sí”.

-No hay que tratar de razonar con ella.

-No hay que interrumpirla en absoluto.

-No hay que defendernos o justificarnos.

 

 

 

– Referencias:

http://definicion.de/hostilidad/

Material didáctico. Habilidades Sociales. Diputación de Toledo.

Escuela de Ocio y Tiempo Libre Peñas Blancas “Resolución de conflictos”

Apoyo Psicológico en situaciones de emergencias. Fco. José Gómez- Mascaraque Perez y Ervigio Corral Torres.

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RESILIENCIA FAMILIAR

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Con motivo de la celebración el próximo 15 de mayo del Día Internacional de la Familia, va dedicado este post sobre RESILIENCIA FAMILIAR.

Mucho se está hablando en estos últimos años del tema de RESILIENCIA, sobre qué es, cómo fomentarla, los factores que la promueven, etc. No obstante, voy a hacer un breve resumen para ponernos en situación.

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¿QUÉ ES LA RESILIENCIA?: Capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves.

La RESILIENCIA nunca es absoluta, total, lograda para siempre, es una capacidad que resulta de un proceso dinámico y evolutivo que varía según las circunstancias, la naturaleza del trauma, el contexto y la etapa de la vida y que puede expresarse de diferentes maneras en diferentes culturas.

RESILENCIA = CAPACIDAD DE RESISTIR Y REHACERSE

Ahora bien, voy a exponer la Resiliencia en el ámbito familiar, desde una perspectiva sistémica.

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– ¿QUÉ SON LAS FAMILIAS RESILIENTES?: Aquellas en las que la unidad familiar crea formas activas, saludables y sensibles de satisfacer las necesidades de sus integrantes, sin comprometer la integridad total de la familia y sin abandonar las necesidades individuales y el desarrollo de los otros miembros.

 

– ¿QUÉ CARACTERIZA A LAS FAMILIAS RESLILIENTES?:

  1. Estimulan y fomentan la expresión de interés y amor dentro del grupo familiar, así como expresar y gestionar emociones saludablemente.
  2. Se protegen psicológicamente a través de la transmisión del optimismo aprendido.
  3. Buscan espacios y tiempos para interactuar y lograr un espacio de enseñanza de habilidades para la vida.
  4. Fomentan la participación activa de cada miembro en los quehaceres familiares.
  5. Logran la capacidad de observar las acciones tanto de forma individual como familiar, complementándola con la autocritica y aceptando los errores y las virtudes.
  6. Estimulan y modelan la capacidad de escucha y aprendizaje.
  7. Demuestran y fomentan la confianza en cada uno de sus capacidades para salir adelante.
  8. Realizan actividades familiares y las planifican conjuntamente.
  9. En situación de estrés familiar, reflexionan acerca de las diferentes soluciones, escuchan la opinión de todos y después evalúan los resultados.
  10. Aprenden a plantear argumentos, defender ideas, debatir, etc.
  11. Utilizan la familia como un espacio seguro para ensayar habilidades nuevas.
  12. Tienen la sensación de no estar aisladas o excesivamente limitadas por las adversidades de sus integrantes.

 

NOTA: Cuidado con patologizar a las familias que poseen otros valores culturales, presentan reacciones normales ante un estrés grave o han generado sus propias estrategias creativas para amoldarse a la situación particular que les toca vivir.

PARA FINALIZAR: Cuando pasamos por una situación estresante y de angustia, muchas personas lo consideran como parte de la vida y que no necesitan tratamiento. Lo mismo le puede ocurrir a algunas familias en dificultades, que tal vez no piden ayuda profesional e intentan solucionar y afrontar los problemas de otra manera.

No obstante recordar que LA BUSQUEDA DE AYUDA, ES UN SIGNO DE FORTALEZA.

“El hogar es la primera escuela.
Si los padres, que son nuestros
primeros y nuestros constantes
maestros, se portan indignamente a
nuestros ojos, faltan a su deber; pues
nos dan malos ejemplos, lejos de
educarnos como les corresponde. De
modo que el respeto del hijo al padre
no cumple su fin educador cuando
se completa con el respeto del padre
al hijo. Lo mismo pasa entre
hermanos mayores y menores.
LA FAMILIA ES UNA ESCUELA DE MUTUO PERFECCIONAMIENTO…

(Alfonso Reyes)

 Bibliografía:

“La experiencia traumática desde la Psicología positiva: resiliencia y crecimiento postraumático”. Papeles del Psicólogo, nº1. Vol-27. 2006

“Resistir y Rehacerse”. Una reconceptualización de la experiencia traumática desde la Psicología Positiva Personalidad resistente, resiliencia y crecimiento postraumático (Beatriz Vera Poseck)

“Resiliencia familiar. Estrategias para su fortalecimiento”. (Froma Walsh.2005)

¿Cómo te comunicas?¿Sabes cuál es tu estilo?

Este post va dedicado a cómo nos comunicamos y por ende, cómo nos relacionamos con los demás. Más formalmente se le conoce como “estilos de respuesta”.

Antes de comenzar, quiero avisar que nadie tiene un estilo puro de respuesta. Es decir, dependiendo de la situación y nuestro estado emocional, podemos expresarnos de una manera u otra. El inconveniente viene cuando nos estancamos o nuestra tendencia en la mayoría de las ocasiones se inclina hacia uno en concreto.

Por tanto, a nivel general podemos distinguir las siguientes formas de comunicación:

A) AGRESIVO:

AGRESIVO

Expresa lo que siente, piensa y defiende sus derechos sin tener en cuenta, ni respetar los derechos, sentimientos e intereses de los demás.

La creencia básica sería “Solo yo importo. Lo que piensen o sientan los demás no me interesa, ni es importante”.

Usa expresiones tipo: “Quita, no sabes”, “Lo haces mal”, “Pareces tontx”, “Te lo digo una y no más”

Algunos gestos que puede utilizar: gestos amenazantes, postura corporal intimidatoria, no respeta la distancia interpersonal, habla rápido sin pausas, con un volumen de voz alto y mirada fija.

Entre otros, los efectos que puede conllevar: culpa, frustración, tensión, soledad- los demás se alejan, se siente enfadado, baja autoestima.

B) PASIVO:

PASIVO

No respeta su propio derecho a expresar sus ideas, sentimientos, opiniones o necesidades. Tiende a un comportamiento sumiso y retraído.

La creencia básica sería:  “Lo importante es lo que los demás piensan o quieran, porque no quiero ofenderlos y que me rechacen”.

Las expresiones que utiliza son: “supongo”, “bueno”, “no te molestes”, “te importaría mucho”, “quizás sí…”.

Comportamiento no verbal característicos: “mirada hacia abajo”, “postura hundida y tensa”, “risa nerviosa”, “volumen de voz bajo y vacilante”.

Algunos efectos son: baja autoestima, soledad, no se gusta, depresión, se siente enfadado, pierde oportunidades.

C) PASIVO-AGRESIVO:

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Básicamente sus acciones no reflejan sus sentimientos, y se podría decir que son pasivos por fuera y agresivos por dentro.

Normalmente, suelen recurrir al sarcasmo, mensajes ambiguos o indirectos, porque no expresan de forma directa sus pensamientos, sentimientos, necesidades. En muchas ocasiones, no son conscientes de sus agresiones encubiertas.

La creencia sería: “Soy una persona educada y amable, no me gustan las confrontaciones directas, simplemente hay personas con poca tolerancia y educación, yo no sería capaz de ofender”.

Pueden utilizar expresiones como: “Sí, vale lo haré, si no me queda otra, tu siempre están tan ocupado…”,  “no sé porque dicen que eres una estirada, a mi me pareces simpática”.

Manifestaciones no verbales:  no contestarte cuando le preguntas o te diriges a esta persona, en un grupo dirige su cuerpo y conversación hacia los demás dándote la espalda,  realiza las tareas encomendadas mal y tarde.

Efectos que producen: baja autoestima, frustración, malestar, enojo, celos, envidia, producen hastío.

D) ASERTIVO:

ASERTIVIDAD

Es una persona, que se conoce a sí misma. Conoce sus sentimientos, necesidades y derechos, incluido el de expresar honestamente cómo se siente, qué necesita o piensa, sin ofender a los demás.

La creencia es:  “Te respeto, me respeto”.

Manifestaciones verbales:  “yo pienso, siento, quiero”, “¿Qué te parece, que piensas, opinas?”

Comportamiento no verbal:  postura erguida y gestos firmes, manos sueltas, habla fluida con volumen de voz moderado, sonríe frecuentemente y mira a los ojos sin intimidar.

Algunos efectos:  se gusta y le gustan las personas, se siente satisfecho y relajado, a gusto con los demás y consigo mismo, resuelve problemas.

“Pueden ser justas las palabras, pero si son crueles, muerden el alma”
(Sófocles)

 

¿Acaso sois jueces?

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Eran unos discípulos que llevaban muchos años con su maestro, pero que no podían corregir tener la lengua demasiada ligera y utilizarla a veces como una daga. Se juzgaban alegremente unos a otros, criticaban y censuraban por sistema y habían hecho de eso su diversión favorita. Incluso llegaron a criticar más o menos veladamente a su propio maestro. Como él sabia que todos eran bastante inclinados a la censura fácil y gratuita, intuyo que él también era diana de sus comentarios. Les llamo cierto día y les dijo:

– ¿A caso sois jueces u os gusta ejercer como tales? ¿Habéis estudiado leyes y por ello os place tanto actuar como jueces?

Los discípulos enrojecieron de vergüenza y se quedaron muy turbados y vacilantes, sin saber que responder, el mentor agregó:

– Os he enseñado muchas cosas,  y hoy os voy a enseñar unas cuantas más, aunque no parecéis aprender fácilmente, mis queridos jueces. ¿Sabéis algo importante?. Al criticar os estáis criticando a vosotros mismos. Si destacáis lo peor de los otros, es que solo veis lo peor de vosotros mismos. En vuestra mirada hay fealdad, porque vuestra mente y corazón son feos. Sí después de tanto tiempo, no habéis mejorado, no merecéis ser mis discípulos ni yo merezco teneros como tales. Y el maestro se retiro a una ermita situada en altas cumbres.

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REFLEXIÓN: el refranero español, también habla de este tema: “ver la paja en ojo ajeno, y no ver la biga en el suyo” sería otro ejemplo. La cuestión es que solemos dar rienda suelta y ser muy ligeros a la hora de hablar de los demás, de juzgar, criticar, opinar, calumniar, culpar, y ser más benevolentes con nosotros mismos ante los mismos actos, comportamientos o actitudes. E incluso también podemos vernos elogiando y piropeando a la misma persona que anteriormente hemos criticado, para sacar algo en beneficio. En fin…, precaución tanto a la crítica como el elogio rápido.

Te preocupas y te ocupas.

descarga (2)Una persona nerviosa, aunque sólo tenga que realizar una o dos cosas en el día, se agita de ansias y está desplegando un esfuerzo mayor que el de un caballo en el hipódromo. Por dentro, hace imaginariamente esas dos tareas mil veces antes de ejecutarlas en realidad. La preocupación cansa infinitamente más que la ocupación.”

EMMA GODOY.

Como es costumbre en algunos de mis posts, comienzo describiendo la definición de la RAE, sobre:

PREOCUPAR (Del lat. praeoccupare):

  1. Ocupar antes o anticipadamente algo.
  2. Prevenir a alguien en la adquisición de algo.
  3. Dicho de algo que ha ocurrido o va a ocurrir: producir intranquilidad, temor, angustia o inquietud.
  4. Dicho de una cosa: interesar a alguien de modo que le sea difícil admitir o pensar en otras cosas.
  5. Estar interesado o encaprichado en favor o en contra de una persona, de una opinión o de otra cosa.

OCUPAR (Del lat. occupare):

  1. Tomar posesión o apoderarse de un territorio, de un lugar, de un edificio, etc., invadiéndolo o instalándose en él.
  2. Obtener, gozar un empleo, dignidad, mayorazgo, etc.
  3. LLenar un espacio o lugar.
  4. Habitar una casa.
  5. Dar que hacer o en qué trabajar, especialmente en un oficio o arte.
  6. Embarazar o estorbar a alguien.
  7. LLamar la atención de alguién; darle en qué pensar.
  8. Emplearse en un trabajo, ejercicio o tarea.
  9. Preocuparse por una persona prestándole atención.
  10. Poner la consideración en un asunto o negocio.
  11. Asumir la responsabilidad de un asunto, encargarse de él.

images (9)¿Quién no se ha sentido preocupado, agobiado, ansioso por algún tema, circunstancia, hecho, etc…?. No he conocido todavía a nadie que en algún momento no haya dicho “me preocupa tal…o estoy preocupado/a”. De hecho creo que las preocupaciones son necesarias y parte de la vida. La preocupación en sí, te pone en alerta, te prepara para la acción, como bien indica la palabra, pre-ocupación, antes de la ocupación. Es decir, es un paso necesario para poder ocuparte del asunto. Ahora bien, la dificultad viene cuando nuestra preocupación es continua, y cuando esta nos paraliza, nos bloquea. Una preocupación que no va seguida de una ocupación, es dañina e inútil.

Como hemos leído en las definiciones anteriores, observamos que la preocupación tiene una connotación negativa, te anticipas a algo que va a ocurrir y puede generarte angustia, malestar… No obstante, si esta preocupación es real, te puede ayudar a prepararte para la acción, nos da tiempo a planificar, es un acto proactivo. Pero si por el contrario la preocupación viene más por suposiciones, imaginaciones…,estamos perdiendo el tiempo y esta es una de las cosas que no podemos recuperar. Por el contrario, la ocupación tienen una connotación positiva, llena, crea, tomas consciencia, te responsabilizas hacia la toma de soluciones y las pones en práctica (logro de objetivos), podemos considerarla reactiva.

Cuando estamos preocupados, por lo general nos inundan pensamientos negativos, “no voy a poder”, “no sé cómo afrontarlo”, “¿por qué me pasa esto a mi?”, “no me lo merezco”, todo ello tiene como consecuencia emociones negativas, tristeza, ansiedad, estrés, bloqueo, apatía, susceptibilidad, victimismo. Es entonces, cuando nos encontramos dentro de un circulo vicioso, nuestro tiempo lo dedicamos a pensar y pensar, a rumiar una y otra vez sobre el tema que nos preocupa, pero no lo digerimos, simplemente le damos vueltas en la cabeza. ¿Y qué función tiene esto?, centrarnos más y más en la preocupación, perder el tiempo, gastar energía y no obtener ningún resultado beneficioso. Y por supuesto, dejar de disfrutar del resto de las cosas que conforman tu vida, porque la “mala preocupación” solo te deja estar centrado/o en ese asunto. ¿Te identificas?.

Muy bien, ¿pero qué podemos a hacer para dejar de mal preocuparnos y sentirnos así?.

Primero, tomar conciencia que estas preocupado/a, que es algo natural, forma parte de la vida. (Como la tristeza, puedes sentirte triste unos días, pero si la tristeza en continua y dejas de hacer cosas por sentirte así, puede conllevar a más problemas…, con la preocupación pasa igual, es normal estar preocupado en algunos momentos, pero si lo tomas como rutina, buscando siempre cosas de qué preocuparte, puede generarte realmente serios problemas de ansiedad entre otros).

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Segundo, darte cuenta de sí tu preocupación es real o imaginaría, es decir, si realmente hay algo que tú puedas hacer para arreglar el asunto o más bien es algo que se escapa de tu competencia. Si hay algo que tú puedes hacer para solucionarlo, entonces  OCUPATE de ello.

“Si un problema puede solucionarse, si la situación es tal que puedes hacer algo al respecto, entonces no hay necesidad de preocuparse. Si no puede arreglarse, entonces preocuparse no tiene utilidad alguna”.

Dalai Lama.

 

Por què la rana y la culebra nunca juegan juntas.

rana y culebra

 

El hijo de la rana brincaba en el bosque cuando vio algo nuevo en el camino.
Era una persona larga y esbelta, y su piel relucía con todos los colores del arco iris.
– Hola (dijo niño-rana). ¿Qué haces tirado en el sendero?.
– Calentándome al sol (respondió esa otra persona, retorciéndose y desenroscándose). Me llamo niño-culebra. ¿Y tú?.
– Soy niño-rana. ¿Quieres jugar conmigo?.
Así niño-rana y niño-culebra jugaron toda la mañana en el bosque.
– Mira lo que puedo hacer (dijo niño-rana, y dio un gran brinco en el aire). Si quieres te enseñaré.
Enseñó a niño-culebra a brincar, y juntos brincaron por el sendero.
– Ahora mira lo que puedo hacer (dijo niño-culebra, y se arrastró sobre el vientre hasta el tronco de un alto árbol). Si quieres te enseñaré.
Enseñó a niño-rana a deslizarse sobre el vientre y trepar a los árboles.
Al cabo del tiempo ambos tuvieron hambre y decidieron ir a casa a almorzar, pero se prometieron encontrarse al día siguiente.
– Gracias por enseñarme a brincar (dijo niño-culebra).
– Gracias por enseñarme a trepar a los árboles (dijo niño-rana).
Y cada cual se fue a su casa.
– ¡Mira lo que sé hacer, mamá! (exclamó el niño-rana, arrastrándose sobre el vientre)
rana– ¿Dónde aprendiste a hacer eso? (preguntó su madre).
– Me lo enseñó el niño-culebra. Jugamos en el bosque esta mañana. Es mi nuevo amigo.
– ¿No sabes que la familia Culebra es mala? (pregunto su madre). Tienen veneno en los dientes. Que no te sorprenda jugando con ellos. Y que no te vuelva a ver arrastrándote por el suelo. Eso no se hace.
Entretanto, el niño-culebra fue a casa y se puso a brincar delante de su madre.
culebra– ¿Quién te enseñó a hacer eso?.
– Niño-rana. Es mi nuevo amigo.
– Qué tontería. ¿No sabes que estamos enojados con la familia Rana desde hace muchísimo tiempo?. La próxima vez que juegues con niño-rana, cógelo y engúllelo. Y deja de brincar. No es nuestra costumbre.
A la mañana siguiente, cuando niño-rana se encontró con niño-culebra en el bosque, mantuvo su distancia.
– Me temo que hoy no podré ir a reptar contigo (le dijo, dando un par de saltos hacia atrás).
Niño-culebra lo miró en silencio, recordando lo que había dicho su madre: “si se acerca demasiado, saltaré sobre él y lo comeré”, pensó. Pero luego recordó cuánto se habían divertido juntos, y que niño-rana había sido muy amable al enseñarle a brincar. Así, que suspiró tristemente y se internó en la arboleda.
Y desde ese día, niño-rana y niño-culebra nunca volvieron a jugar juntos. Pero a menudo se sentaban a solas al sol, cada cual recordando ese único día de amistad.

Cuento tradicional africano.

Amistad, costumbres, tradiciones, límites, prejuicios, conflictos heredados, inocencia, evitar, prevenir…, os lo dejo a vuestra libre interpretación. 😉