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GANAR-GANAR EN MEDIACIÓN

 

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Os dejo el enlace de mi nuevo post en ceciliapereda.wordpress (pincha para verlo)

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¿Cómo te comunicas?¿Sabes cuál es tu estilo?

Este post va dedicado a cómo nos comunicamos y por ende, cómo nos relacionamos con los demás. Más formalmente se le conoce como “estilos de respuesta”.

Antes de comenzar, quiero avisar que nadie tiene un estilo puro de respuesta. Es decir, dependiendo de la situación y nuestro estado emocional, podemos expresarnos de una manera u otra. El inconveniente viene cuando nos estancamos o nuestra tendencia en la mayoría de las ocasiones se inclina hacia uno en concreto.

Por tanto, a nivel general podemos distinguir las siguientes formas de comunicación:

A) AGRESIVO:

AGRESIVO

Expresa lo que siente, piensa y defiende sus derechos sin tener en cuenta, ni respetar los derechos, sentimientos e intereses de los demás.

La creencia básica sería “Solo yo importo. Lo que piensen o sientan los demás no me interesa, ni es importante”.

Usa expresiones tipo: “Quita, no sabes”, “Lo haces mal”, “Pareces tontx”, “Te lo digo una y no más”

Algunos gestos que puede utilizar: gestos amenazantes, postura corporal intimidatoria, no respeta la distancia interpersonal, habla rápido sin pausas, con un volumen de voz alto y mirada fija.

Entre otros, los efectos que puede conllevar: culpa, frustración, tensión, soledad- los demás se alejan, se siente enfadado, baja autoestima.

B) PASIVO:

PASIVO

No respeta su propio derecho a expresar sus ideas, sentimientos, opiniones o necesidades. Tiende a un comportamiento sumiso y retraído.

La creencia básica sería:  “Lo importante es lo que los demás piensan o quieran, porque no quiero ofenderlos y que me rechacen”.

Las expresiones que utiliza son: “supongo”, “bueno”, “no te molestes”, “te importaría mucho”, “quizás sí…”.

Comportamiento no verbal característicos: “mirada hacia abajo”, “postura hundida y tensa”, “risa nerviosa”, “volumen de voz bajo y vacilante”.

Algunos efectos son: baja autoestima, soledad, no se gusta, depresión, se siente enfadado, pierde oportunidades.

C) PASIVO-AGRESIVO:

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Básicamente sus acciones no reflejan sus sentimientos, y se podría decir que son pasivos por fuera y agresivos por dentro.

Normalmente, suelen recurrir al sarcasmo, mensajes ambiguos o indirectos, porque no expresan de forma directa sus pensamientos, sentimientos, necesidades. En muchas ocasiones, no son conscientes de sus agresiones encubiertas.

La creencia sería: “Soy una persona educada y amable, no me gustan las confrontaciones directas, simplemente hay personas con poca tolerancia y educación, yo no sería capaz de ofender”.

Pueden utilizar expresiones como: “Sí, vale lo haré, si no me queda otra, tu siempre están tan ocupado…”,  “no sé porque dicen que eres una estirada, a mi me pareces simpática”.

Manifestaciones no verbales:  no contestarte cuando le preguntas o te diriges a esta persona, en un grupo dirige su cuerpo y conversación hacia los demás dándote la espalda,  realiza las tareas encomendadas mal y tarde.

Efectos que producen: baja autoestima, frustración, malestar, enojo, celos, envidia, producen hastío.

D) ASERTIVO:

ASERTIVIDAD

Es una persona, que se conoce a sí misma. Conoce sus sentimientos, necesidades y derechos, incluido el de expresar honestamente cómo se siente, qué necesita o piensa, sin ofender a los demás.

La creencia es:  “Te respeto, me respeto”.

Manifestaciones verbales:  “yo pienso, siento, quiero”, “¿Qué te parece, que piensas, opinas?”

Comportamiento no verbal:  postura erguida y gestos firmes, manos sueltas, habla fluida con volumen de voz moderado, sonríe frecuentemente y mira a los ojos sin intimidar.

Algunos efectos:  se gusta y le gustan las personas, se siente satisfecho y relajado, a gusto con los demás y consigo mismo, resuelve problemas.

“Pueden ser justas las palabras, pero si son crueles, muerden el alma”
(Sófocles)

 

PARENTALIDAD COMPARTIDA

 

 

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Primero quiero decir, que no voy a entrar en debate ni a examinar el Anteproyecto de Ley sobre el ejercicio de corresponsabilidad parental y otras medidas en los casos de nulidad, separación o divorcio. (Conocida como Anteproyecto de Ley de Custodia Compartida).

La custodia compartida es un término confuso que en algunas ocasiones se refiere a la responsabilidad conjunta y en otras a la localización física, o a ambas. Se basa fundamentalmente en el concepto de coparentalidad, es decir, igual implicación de los dos progenitores en la crianza de lxs hijxs (Heterington y Stanley-Hagan, 1997, 1999).

En mi opinión, custodia compartida no la entiendo como que lxs hijxs pasen exactamente el mismo tiempo con el padre y con la madre, sino que ambos contribuyan a su relación parental,  a la crianza y educación en forma proporcional a sus recursos, a los del otro progenitor y a las necesidades del niño.

Que los niños puedan tener dos casas y dividir por mitad su tiempo entre ambos padres (atiéndanme “padres” como ambos progenitores: madre y padre),  es controvertido. Algunos progenitores insisten en que la relación con los hijos debe ser idéntica en todos sus aspectos, incluso la cantidad de tiempo que pasan con cada uno (“debe ser el 50%”). Como resultado, algunos niños alternan una semana o parte de la semana con el padre y con la madre, a veces los padres se turnan para vivir en domicilio familiar con sus hijos (aunque esta opción últimamente no es práctica, debido al alto coste económico que conlleva, mantener la casa familiar más dos alquileres).

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Por tanto, aunque la equidad y el equilibrio entre los padres parece razonable, existe el riesgo de que esta igualdad se traduzca en un ir y venir contiguo e impida asentarse en algún lugar, según abogan algunos expertos.

Los niños tienen un profundo sentido de la igualdad y quieren ser justos con sus padres, por ello en algunos casos sacrificarán sus propias necesidades con tal de ser fieles a ambos y ellos mismos solicitaran residir el mismo tiempo con ambos. Algunos quieren pasar más tiempo con un progenitor en una fase particular de su desarrollo, sin por ello rechazar al otro, pero temen herir.

Moverse frecuentemente entre la casa de ambos padres, puede ser beneficioso en cuento que permite continuar en estrecho contacto con ambos, especialmente durante la infancia, sin embargo, es posible que un acuerdo que resultaba operativo en una primera etapa tenga que modificarse posteriormente cuando los hijos son adolescente.

La guarda y custodia compartida requiere respeto mutuo, armonía y colaboración entre los ex, para que puedan resolver las cuestiones relacionadas con los hijos sin demasiados conflictos. Por ello, a la hora de adoptar con las máximas garantías un sistema de estas características, es preciso tener en cuenta una serie de presupuestos básico de tipo psicosocial, de los que según diversos estudios depende el éxito:

  • Debe proceder de un efectivo pacto entre los progenitores.
  • Dada su complicación, este sistema no puede imponerse contra la voluntad de alguno.
  • Un alto nivel de cooperación y comunicación entre los padres, y claridad sobre quién es responsable en cada momento de cada actividad.
  • Que los progenitores tengan buena predisposición para entenderse respecto de los problemas y responsabilidades suscitados por los hijos. Y que cada uno de ellos perciba al otro como alguien competente e importante para los menores.
  • Buena disposición de ambos a ser flexible, dentro de una estructura clara y consistencia en las pautas educativas. Estilo de crianza paralelo.
  • Proximidad geográfica para reducir el tiempo de viaje y el cansancio del niño, además de la importancia de residir carca el uno del otro o como mínimo en la misma población.
  • Liberar al niño de preocupaciones sobre ser equitativo con ambos.
  • Solucionar los aspectos prácticos: tener algunas cosas por duplicado en cada casa evita que el niño tenga que llevar sus pertenencias de un lado a otro.
  • Respeto por las amistades y actividades del niño: cada vez adquieren más importancia a medida que crecen.
  • Escuchar al niño y poder percibir cuando el acuerdo necesita ajustes.

Por otra parte los inconvenientes observados tienen que ver con la sobrecarga de tener que vivir en dos domicilios, la confusión y la ansiedad que les produce la anticipación de los cambios, especialmente en los niños chicos (más pequeños). No obstante, cuando el nivel de conflicto es bajo, puede enriquecer el mundo social, afectivo y familiar de los menores teniendo la oportunidad de adaptarse a dos formas de ver la vida, adquiriendo una visión más amplia y constructiva de su personalidad.

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Otro punto que me gustaría comentar, es que la mayoría de los progenitores cuando acuden a Mediación Familiar y tienen hijxs, hablan de acordar Custodia Compartida, y la entienden como hemos dicho anteriormente repartir el 50% del tiempo en partes iguales. Normalmente suelen hacerlo por semanas alternas, y los motivos de esta opción, pueden ser diversos (podría dar para un debate). En lugar de llamar Custodia Compartida (C.C), le llamo Parentalidad Compartida, porque le quitamos la carga de esa idea o concepto construido y formado que la mayoría tenemos de C.C.

Pongamos un ejemplo: ambos están de acuerdo en la C.C. La situación es la siguiente: cada progenitor semana alterna al 50%. Bien, uno de los progenitores, no tiene un horario fijo de trabajo, es decir, una semana antes la empresa le suele decir el horario de la semana siguiente de mañana o noche (las tardes las tiene libres), con lo que algunas noches no podrá estar en casa, por lo que pide ayuda a los abuelos para que se hagan cargo por las noches de los nietos. Esta circunstancia, llega a ser conocida por el otro progenitor, el cual no está de acuerdo, porque la C.C es para que este con lxs hijxs y si no se puede hacerse cargo, puede interponer una demanda para cambiar dicha C.C por no hacerse efectiva.

¿Qué puede ofrecer la Mediación Familiar en estos casos?. Estudiar y entender la situación cotidiana y la viabilidad de cada progenitor, sin etiquetar con nombres. Es decir, quizá una opción entre otras, podría ser, que durmieran siempre con el mismo progenitor y el progenitor con turno complicado, pudiera recogerlos a la salida del colegio, comer con ellos todos los días, llevarles a las clases extraescolares o pasar la tarde con ellos, y que les recogiera a la salida el otro progenitor. Y los fines de semana alternos. No sé cómo se llama exactamente esta forma, pero sé que les que funcionó, incluso acordaron también que algunas noches lxs nietxs durmiran en casa de los abuelos, porque disfrutaban mucho.( No obstante, si cambiarán las circunstancias saben que pueden volver a Mediación).

Bibliografía:

Respuestas a la incertidumbre de la custodia compartida. El abogado y mediador José Luis Sariego Morillo plasma en este artículo su experiencia profesional en torno a la custodia compartida analizando de forma minuciosa todos los casos en los que se consiguió este modelo de custodia.
– Guía de buenas prácticas para la elaboración de informes psicológicos periciales sobre custodia y régimen de visitas de menores. Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.
– Mediación Familiar y Custodia Compartida. Isabel Medina Suárez. Mediadora Familiar y Abogada.

Conflictos de pareja. Elementos a tener en cuenta.

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Cuando trabajamos con conflictos de parejas, hay que tener en cuenta ciertos elementos inmersos en los mismos.

Desde la perspectiva de la Mediación Familiar, voy a exponer algunos de dichos elementos que nos ayudarán a enfocar y desarrollar el proceso correctamente.

  • PODER: referente al desequilibrio de poder entre las partes, en relación a quién posee los recursos que ambas partes necesitan o solo una. Por ejemplo, la mujer no trabaja y depende económicamente del marido, los hijos están posicionados con la madre y dificulta el contacto con el padre, etc.
  • OBJETIVOS O INTERESES: de ambas partes, si son completamente contrarios o hay algún nexo de unión. Por ejemplo, opuesto, la vivienda es propiedad del marido con separación de bienes pero la mujer la solicita; comunes, el bienestar de los hijos en común.
  • INTERPRETACIÓN O PERCEPCIÓN: de las partes tanto en los intereses, conductas de la otra parte, del conflicto y del cambio. Por ejemplo, una parte puede percibir el cambio como amenazador y tomar una postura defensiva, mientras que la otra parte puede interpretarlo como un cambio positivo para desarrollar una nueva etapa en su vida.
  • PENSAMIENTO SUMA CERO: relacionado con lo anterior, cuando en el conflicto las partes se centran en que las pérdidas de uno son las ganancias del otro.
  • SIGNIFICADO: dado a los intereses, relacionado con la percepción e interpretación, pero éste depende no solo de la persona como individuo sino como parte de un contexto social, es decir, dependiendo del significado que cada parte le dé a un objetivo, por un lado se puede priorizar para poder trabajar secuencialmente en mediación y, por otro lado si no coinciden en esta priorización pueden aumentar los conflictos o temas a tratar.
  • INTERRELACIÓN: ambas partes en conflicto están interrelacionadas y sus conductas afectan a la otra parte, tanto en positivo como en negativo. Por ejemplo, negativamente, si una parte muestra una actitud defensiva, automáticamente la otra responde de la misma manera, por el contrario si una muestra una actitud de comprensión y tolerancia puede dar lugar a un clima relajado y de cooperación. Igualmente también se puede entender desde la perspectiva de Thibaut y Kelley, donde hay una interdependencia entre ambos que si es bien gestionada puede beneficiar en parte a ambos (relación ganador/ganador).
  • IDEAS DICOTÓMICAS: normalmente cuando se inicia un conflicto de pareja suele presentarse un pensamiento dicotómico. Por ejemplo, yo víctima, tu yugo ó a la hora de buscar soluciones suelen tener una relación de ganador/perdedor,etc.
  • MODOS DE AFRONTAR EL CONFLICTO:  hay parejas que suelen evitar el conflicto, otras utilizan la confrontación no violenta (algunas incluso violenta), otras lo aceptan y se resignan, entre otras formas.
  • NEGOCIACIÓN: parte fundamental de la mediación, dónde son válidos todos los factores indicados por Anselm Strauss. Por ejemplo, hay que identificar a las partes en conflicto, hay que desarrollar las sesiones, hay que elaborar las propuestas y alternativas al conflicto, ver la viabilidad de las elegidas, desgranar los problemas a tratar y priorizarlos para trabajarlos, etc…
  • TEORÍA DEL CAMPO PSICOLÓGICO (Morton Deutsch, 1973-1980): destacar las propias expectativas de cada parte (pueden dar lugar a profecías autocumplidas), la motivación de las partes a la gestión del conflicto (puede favorecer o entorpecer el proceso). Y todo lo expuesto con la buena gestión del conflicto: pensamiento creativo (tormenta de ideas), dar una oportunidad a la otra parte pero ahora en un contexto diferente y con una función diferente, ser cooperativos, una buena comunicación, influye también el tipo de relación que hayan mantenido las partes anteriormente, centrarse en los aspectos más relevantes del conflicto, y sobre todo el respeto mutuo.
  • JUSTICIA DISTRIBUTIVA: (Homans, 1961), donde una parte espera que los beneficios obtenidos del conflicto o de la gestión de éste, sean proporcionales a la inversión realizada. Por ejemplo, lo vemos en la pensión compensatoria hacia una de las partes, por los años dedicados a la familia exclusivamente, ésta hace que de repente no pierda su estatus económico.
  • TEORÍA DE LA IDENTIDAD SOCIAL: La podemos entender como que ambos pertenecían al grupo social de “casados” donde sus actividades, amistades, etc giraba en torno a este grupo social y a partir de la separación o divorcio, pertenecen a otro grupo. Por tanto, puede considerarse como una pérdida de identidad social o dicho de otro modo un periodo de asimilación y adaptación a la nueva situación.2Si tenemos en cuenta, al menos estos elementos a la hora de trabajar con conflictos de pareja en mediación, nos ayudarán a crear una hipótesis de trabajo, a tener en cuenta las emociones de las partes inmersas en conflicto, a respetar tiempos y ritmos diferentes de ambas, a conocer la fase en la que se encuentra cada una, y a valorar si la Mediación Familiar tiene cabida o es la opción más correcta para dicha pareja en ese momento concreto en el que se encuentran.

Cecilia Pereda.

FAMILIAS Y MEDIACIÓN.

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En situaciones conflictivas donde las partes contrapuestas son miembros de una misma familia no deberían existir ni vencedores ni vencidos. En dichas ocasiones es necesario demostrar a las familias que poseen alternativas para renovar o restablecer vínculos más sanos y constructivos.

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En nuestras familias a veces nos quejamos de que no hay tiempo o no encontramos el momento idóneo para sentarnos y dialogar, con calma, sobre los temas que interesan a todos. Para poder entablar un verdadero diálogo, hace falta abrir un buen espacio en el propio tiempo para, simplemente, ponerse en actitud de escucha.

Hay un gran número de problemas que tienen que afrontar las familias cotidianamente: desempleo, separaciones, problemas de comunicación con hij@s, problemas de comunicación con la pareja, etc. Son problemas comunes en la mayor parte de las mismas, aunque cada familia tiene su propio estilo de afrontamiento. En ocasiones, cuando estas emociones son muy intensas obstaculizan nuestra capacidad para poder emplear herramientas o estrategias de afrontamiento que, sabemos, nos conducirían a una gestión constructiva del problema. Y es entonces, cuando percibimos que la situación está “enquistada” y que no somos capaces de avanzar, cuando solemos recurrir o pedir auxilio a una tercera persona.

 Así, pues la Mediación parte de la premisa de que cada pareja, cada familia sabe por qué ha llegado a la situación de disputa en la que se encuentran y qué tiene que poner cada uno de su parte si quieren superar ese bache. Así, las negociaciones podrán tener lugar cuando las personas inmersas en una disputa han reconocido su existencia, han acordado la necesidad de resolverla, y se comprometen a buscar alternativas a través de sus recursos. Recursos que, probablemente, ahora están escondidos detrás de aquellas emociones de la que hablábamos anteriormente, pero que siguen estando dentro de cada uno. Entre esos recursos destacamos: la escucha activa ante lo que la otra persona tiene que contar; la comprensión de que la persona con quien tengo el conflicto es alguien diferente a mí, con sus propias necesidades, valores, sentimientos; la actitud de colaboración; la disponibilidad para entender que existen otros puntos de vista ante la situación que nos genera malestar, etc.

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El Servicio de Mediación Familiar, por tanto, está indicado para los casos en que los miembros de la familia, ya sea nuclear (madres, padres, hij@s, parejas) o extensa (abuel@s, ti@s, cuñad@s, nueras, yernos, suegr@s, etc), están en una situación que hace peligrar las buenas relaciones. Las personas mediadoras escucharán el problema, que cada vez es diferente y único, y ayudarán a la familia a abandonar el callejón sin salida en el que pueda sentirse inmersa. Nos sentimos mejor cuando podemos manifestar nuestros sentimientos, que en los conflictos familiares son muy intensos y para los cuales no hay espacio en otros escenarios.

Nuestra sociedad, que se dice tan avanzada y de alto grado de bien, busca cauces más maduros que los tradicionales para que se haga justicia. Esta no está solo en los tribunales y en los juzgados. Por ello, en muchos casos de conflicto no es necesario recurrir a éstos, sino que se pueden resolver a través del proceso de mediación.

Diferenciar la Terapia Familiar, de la Mediación Familiar.

En algunas ocasiones se ha comentado que estos dos procedimientos pueden ser complementarios. Es decir, la Terapia puede preceder a la Mediación, como preparación a la misma. Esto es debido, a que en algunas ocasiones los conflictos están muy enquistados y el estado emocional de quienes lo viven puede estar dañado, por el hecho de haber transcurrido demasiado tiempo en una situación estresante y complicada, afectando a la dinámica del sistema familiar, a las funciones y roles de los miembros de la familia y por tanto, sus recursos y habilidades para poder adaptarse o cambiar una situación se encuentran bloqueadas. Entonces, en estos casos, si es aconsejable realizar terapia primero. Por el contrario, si el conflicto es puntual, no se ha alargado en el tiempo, no ha afectado a la estructura familiar y tiene una dinámica funcional, la mediación familiar como primera opción es una buena decisión.

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Pero para conocer un poco más de que estamos hablando, vamos a definir de forma general, la una y la otra:

TERAPIA FAMILAR O TERAPIA DE FAMILIA:  Dentro de esta hay diferentes maneras de proceder dependientes de la orientación del profesional. La Psicoterapia Familiar es un método especial de tratamiento de los desordenes emocionales. Utiliza  un grupo natural primario, la familia. Su ámbito de intervención no es el paciente individual aislado, sino la familia vista como un todo orgánico. Su objetivo no es solo eliminar los síntomas o adecuar personalidades al ambiente en que deben actuar, sino más bien crear una nueva manera de vivir. (Dr. Carlos Nolasco Pereyra) (Dentro de la T.Familiar se puede incluye la de pareja)

MEDIACIÓN FAMILIAR: En Andalucía está regulada por la Ley 1/2009, de 27 de febrero y dice así: “procedimiento extrajudicial de gestión de conflictos no violentos que puedan surgir entre miembros de una familia o grupo convivencial, mediante la intervención de profesionales especializados que, sin capacidad de decisión sobre el conflicto, les asisten facilitando la comunicación, el diálogo y la negociación entre ellos/as, al objeto de promover la toma de decisiones consensuadas en torno a dicho conflictos.

ALGUNAS DIFERENCIAS ENTRE TERAPIA FAMILIAR Y MEDIACIÓN FAMILIAR.

TERAPIA FAMILIAR MEDIACIÓN FAMILIAR
Evalúa estilos de relación y funcionamiento de la familia ante el problema, conflictos. Todas las partes en conflicto acuden voluntariamente.
Utiliza técnicas que fortalezcan los recursos y habilidades de los miembros de la familia. Se habla de una manera diferente sobre el conflicto no resuelto.
Concreta objetivos de intervención. Facilita la toma de decisiones responsablemente ante el conflicto.
Mejora la relación entre los miembros de la familia. Mejora el clima de comunicación y, emocional de manera secundaria.
Ofrece diferentes estilos de relación y funcionamiento familiar. Enseña herramientas de comunicación y de gestión, resolución de conflictos.
Puede haber ocurrido alguno/s episodio/s violentos. Previene la violencia.
Trabaja también conflictos ocultos, no manifiestos, pasados como rencores, mitos, alianzas, dependencias, triangulaciones… Gestiona conflictos concretos y manifiestos, no de relación entre las partes.
El profesional opina a través de mensajes. El profesional ayuda a alcanzar soluciones.
No estructura la comunicación, sino que observa cómo se comunica la familia. Facilita una comunicación estructurada (por turnos), para mantener el equilibrio de intervenciones.
El profesional interviene, es directivo en cuanto a entrenamiento, sesiones ejecutivas, tareas para casa… Manejo de emociones y sentimientos, solo lo necesario para alcanzar comunicación eficaz en la consecución de acuerdos.
Profundiza en el pasado, hasta donde considere necesario para recabar información. Dirige la atención al presente (conflictos) y al futuro (soluciones prácticas). Ayuda a explorar alternativas de solución.
El profesional evalúa, elabora hipótesis de trabajo y plantea método de trabajo. El profesional dirige el proceso.
Es un tratamiento psicoterapeútico. No es un tratamiento
No está relacionada con el proceso judicial. Proceso alternativo y/o complementario al proceso judicial.
Dependiendo de la orientación profesional, duración media-larga. De corta duración. (de 6-9 sesiones)

ALGUNOS EJEMPLOS:

  • ¿En caso de parejas, qué trata una y otra?:

En líneas general, la Terapia de Pareja, trabaja en:

– Modificar el sistema de comunicación y de interacción, para que resuelvan sus conflictos en la relación (infidelidades, celos, dependencias, falta de comunicación, dinámica disfuncional) , elevando el nivel de satisfacción para que continúen.

– También puede ayudar a la pareja en la toma de decisión sobre separarse o continuar.

– Durante la ruptura, también puede centrar su labor en los diferentes problemas emocionales.

– Posterior a la ruptura, también puede ayudar a adecuarse a la nueva situación.

 En líneas general, Mediación Familiar en parejas, trabaja en:

– Normalmente, las parejas ya han tomado la decisión de separarse o divorciarse, o lo están barajando firmemente.

– Reparto de bienes.

– Con quién conviven lxs hijxs (custodias).

– Cuándo ver a lxs hijxs (régimen de visitas).

–  Reparto gastos de lxs hijxs (Pensión de alimentos).

  • ¿En caso de padres- hijxs, qué trata una y otra?:

En líneas general, la Terapia Familiar con hijxs, trabaja en:

– Deterioro relación progenitores con hijxs por entrada en etapa adolescente.

– Desobediencias de lxs hijxs respecto a cualquier persona adulta.

– Relaciones disfuncionales entre progenitores e hijxs ya sea por ansiedad, depresión, drogadicción, anorexia, bulimia, problemas con la justicia…

– Dificultades y crisis, por cambios significativos en la familia (duelos, fallecimientos, separaciones, abandonos, prisión…).

– Estilos de crianza inadecuados (sobreprotector, autoritario…)

En líneas general, la Mediación Familiar con hijxs, trabaja en:

– Conflictos relacionados con la organización y colaboración en el reparto de tareas domésticas.

– Conflictos relacionados con los estudios.

– Conflictos relacionados con el cumplimiento de horarios.

– Conflictos relacionados con temas económicos (salidas, pagas, ropa de marca, exigencias).

– Conflictos relacionados con las relaciones entre hermanos, abuelos, tíos, primos…

– La vuelta de lxs hijxs y posiblemente su familia al hogar de los padres por la situación económica.

– La demora de la salida de lxs hijxs del hogar de los padres.

Estos son solo algunos ejemplos, pero espero que este post sirva para clarificar entre los usuarios la información sobre estos dos procedimientos.

Escrito por Cecilia Pereda.

Por què la rana y la culebra nunca juegan juntas.

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El hijo de la rana brincaba en el bosque cuando vio algo nuevo en el camino.
Era una persona larga y esbelta, y su piel relucía con todos los colores del arco iris.
– Hola (dijo niño-rana). ¿Qué haces tirado en el sendero?.
– Calentándome al sol (respondió esa otra persona, retorciéndose y desenroscándose). Me llamo niño-culebra. ¿Y tú?.
– Soy niño-rana. ¿Quieres jugar conmigo?.
Así niño-rana y niño-culebra jugaron toda la mañana en el bosque.
– Mira lo que puedo hacer (dijo niño-rana, y dio un gran brinco en el aire). Si quieres te enseñaré.
Enseñó a niño-culebra a brincar, y juntos brincaron por el sendero.
– Ahora mira lo que puedo hacer (dijo niño-culebra, y se arrastró sobre el vientre hasta el tronco de un alto árbol). Si quieres te enseñaré.
Enseñó a niño-rana a deslizarse sobre el vientre y trepar a los árboles.
Al cabo del tiempo ambos tuvieron hambre y decidieron ir a casa a almorzar, pero se prometieron encontrarse al día siguiente.
– Gracias por enseñarme a brincar (dijo niño-culebra).
– Gracias por enseñarme a trepar a los árboles (dijo niño-rana).
Y cada cual se fue a su casa.
– ¡Mira lo que sé hacer, mamá! (exclamó el niño-rana, arrastrándose sobre el vientre)
rana– ¿Dónde aprendiste a hacer eso? (preguntó su madre).
– Me lo enseñó el niño-culebra. Jugamos en el bosque esta mañana. Es mi nuevo amigo.
– ¿No sabes que la familia Culebra es mala? (pregunto su madre). Tienen veneno en los dientes. Que no te sorprenda jugando con ellos. Y que no te vuelva a ver arrastrándote por el suelo. Eso no se hace.
Entretanto, el niño-culebra fue a casa y se puso a brincar delante de su madre.
culebra– ¿Quién te enseñó a hacer eso?.
– Niño-rana. Es mi nuevo amigo.
– Qué tontería. ¿No sabes que estamos enojados con la familia Rana desde hace muchísimo tiempo?. La próxima vez que juegues con niño-rana, cógelo y engúllelo. Y deja de brincar. No es nuestra costumbre.
A la mañana siguiente, cuando niño-rana se encontró con niño-culebra en el bosque, mantuvo su distancia.
– Me temo que hoy no podré ir a reptar contigo (le dijo, dando un par de saltos hacia atrás).
Niño-culebra lo miró en silencio, recordando lo que había dicho su madre: “si se acerca demasiado, saltaré sobre él y lo comeré”, pensó. Pero luego recordó cuánto se habían divertido juntos, y que niño-rana había sido muy amable al enseñarle a brincar. Así, que suspiró tristemente y se internó en la arboleda.
Y desde ese día, niño-rana y niño-culebra nunca volvieron a jugar juntos. Pero a menudo se sentaban a solas al sol, cada cual recordando ese único día de amistad.

Cuento tradicional africano.

Amistad, costumbres, tradiciones, límites, prejuicios, conflictos heredados, inocencia, evitar, prevenir…, os lo dejo a vuestra libre interpretación. 😉

 

Hij@s y la nueva pareja.

Quiero puntualizar que cada individuo, pareja y familia son únicas, en su forma de interactuar, adaptarse, responder a situaciones, relacionarse, en sus dinámicas, etc. Por ello, a continuación solo reflejo algunas posibles situaciones, que pueden tener lugar en dichas circunstancias.

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Todos tenemos derecho a rehacer nuestra vida amorosa y si lo vemos oportuno convivir con ella. Pero ¿qué pasa cuando un miembro de la pareja tiene hijxs de una relación anterior?. Pues en primer lugar, actuar con prudencia. Con prudencia a la hora de convivir todos juntos.

Algunos adultos a veces tienen prisa en crear una nueva familia, lo tienen claro y lo quieren ya “¿para qué esperar?”. Y por otro lado, quieren o piensan que todos los miembros de esa nueva unidad familiar/de convivencia, lo tengan igual de claro y, es más, que lo acepten sin ningún tipo de negatividad, oposición cubierta o encubierta, etc.

Pero en muchas ocasiones la realidad es otra, y nos encontramos con conflictos entre hijxs y la nueva pareja. Y ¿a qué puede ser debido?, pues entran diferentes factores, pero yo diría que el fundamental a tener en cuenta es lo que llaman crear una “integración armoniosa”. La Integración armoniosa, consiste en reordenar la estructura familiar. Pensemos…, antes eramos papá, mamá, hermanito y yo; luego somos papá, hermanito y yo por un tiempo, y el otro tiempo somos mamá, hermanito y yo (ah!, se me olvidaba!, entre medias, fuimos también abuelxs, papá, hermanito y yo), y ahora quieren que seamos, por un lado: papá, hermanito y yo y la novia de papá, pero es que también quieren que seamos: mamá, hermanito y yo, y el novio de mamá, con sus hijxs. Bien, para que lxs niñxs, puedan asimilar y adaptarse a todos estos cambios, hay que ayudarles y, sobre todo dar tiempo, ser tolerantes, comprensivos, practicar la escucha activa, la empatía y, darles apoyo, afecto y seguridad.

Es recomendable, que tras la separación se conviva con lxs hijxs ( sin la nueva pareja) durante un tiempo, para ayudarlos a reordenarse en la nueva estructura familiar y que no sientas, que la nueva pareja ocupa el lugar del otro progenitor instantáneamente. Por ello, los progenitores también deben evaluar si la nueva pareja la consideran estable. Obviamente, hay que comunicarse y dialogar con lxs hijxs, y no dar nada por hecho, decirles que nadie sustituye a nadie. Cada uno tiene su función y su madre y padre siempre van a serlo, a cuidarlos y a velar por ellos como siempre.

Debido a ello, no es muy aconsejable que la nueva pareja, realice determinadas funciones que realizaba su progenitor en el día a día, recién incorporado en la convivencia, por ejemplo: el baño de la noche, contarle los cuentos que su papá o mamá le contaba antes de dormir, entre otros. (puede crear conflicto de lealtades). Tampoco es aconsejable, obligarlos a llamar “papá o mamá” a la nueva pareja.

Con el tiempo, poco a poco, y si la integración va por buen camino, quizá lo hagan de forma espontánea. No obstante, lxs niñxs no tienen ningún tipo de problema en entender y es más les gusta que diferentes figuras cuidadores se preocupen de ellos.

En otras ocasiones, nos encontraremos con algunos niñxs que se muestren contrarios y en desacuerdo con que su papá o mamá tengan una nueva relación y mantienen esta actitud en el tiempo. En estos casos, puede que los progenitores se sientan en cierta manera culpables por rehacer su vida sentimental y se lo transmiten a sus hijxs cediendo a los chantajes de éstos. A través de la asertividad, le comunicamos que sentimos que no les guste o no sea de su agrado, pero que la relación que mantiene con su nueva pareja no es para molestarle, si no porque quiere a esa persona y tiene derecho a seguir con su vida. En casos extremos, pasados los años, algunos padres/madres reprochan a sus hijxs, que en el pasado se sacrificó por ellos, viviendo para ellos, lo que genera  sentimiento de culpa en el menor y resentimiento en el progenitor.

          Cuando ambos miembros de la pareja tengan hijxs y decidan convivir, lo que llaman “familias reconstituidas”, según Duberman (1973) describe lo siguiente:

 a) factores que contribuyen a la unión y consolidación de la nueva unión familiar:

  1. Similitud en la edad de lxs hijxs.
  2. Diferente sexo.
  3. Experiencias compartidas.
  4. Convivencia en la misma casa.
  5. LLegada de un nuevx hermanx (hijx de la nueva unión)

 b) factores que contribuyen al conflicto:

  1. Competencia por atención de los progenitores.
  2. Comparación entre hermanxs/hijxs.
  3. Discusiones de pareja por motivo de las conductas de lxs hijxs.
  4. Trato desigual hacia lxs hijxs.

 imagesOtros aspectos a tener en cuenta al hablar de “familias reconstituidas”, es el establecimiento de límites y funciones de los miembros y los diferentes subsistemas que la forman. Por ejemplo: subsistema parental, conyugal, filial, fraternal. Dichos limites y funciones, supuestamente, están claros en las llamadas “familias tradicionales”, es decir, lxs hijxs saben cuáles son las funciones de los progenitores y viceversa. En la nueva familia, debemos elaborar nuestro propio decálogo de límites y funciones y, reestructurarlo. Por ejemplo: ¿ambos miembros de la pareja educan a lxs hijxs de ambos?, ¿habrá diferencias en las normas entre lxs hijxs de ambos?, ¿establecen normas comunes para todos?, ¿lxs hijxs padecerán conflicto de lealtades?, ¿la familia extensa interferirá en esta nueva relación?, entre otros….

Consejos prácticos para segundas parejas con hijos:

  1. Dejar pasar un tiempo después de la separación antes de presentar a la nueva pareja.
  2. No presentar a la nueva pareja en un encuentro “casual” sin haber hablado antes de eso.
  3. Los primeros encuentros serán breves y en un lugar que no sea la casa.
  4. Dejar que pregunten lo que quieran al “nuevo”.
  5. Tener en cuenta la edad del niño.
  6. Dejar claro que continúan teniendo los papas de siempre.
  7. No establecer comparaciones (con su otro progenitor).
  8. Respeto a la presencia del padre o madre que no viven con el niño.
  9. Responder serenamente a frases: “tú no eres mi padre”, etc.
  10. Evitar sobreproteger a nuestros hijos.
  11. Procurar dar un trato individualizado a cada miembro de la familia.
  12. Cada hijo de las dos parejas necesita un espacio de intimidad.

Para finalizar, recordaros que la Orientación Familiar puede ayudaros a prevenir y la Mediación Familiar a llegar a acuerdos para la convivencia. 😉

Reflexiones: conflictos filio-parentales y Mediación Familiar.

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Al hablar de los conflictos paterno-filiares, debemos tener en cuenta el contexto donde se desarrollan, la familia y, a la vez entendida ésta como modelo de socialización. Debido a esto, quiero hacer una reflexión sobre las características de la sociedad actual, donde se prima la inmediatez de refuerzos y sin esfuerzos, la baja tolerancia a la frustración, los modelos visuales en los diferentes medios de comunicación sobre valores efímeros, la vertiginosa velocidad en la que nos encontramos inmersos, la transformación y diversidad de estructuras familiares, la incorporación de las mujeres al mundo laboral, el escaso tiempo del que disponemos para nosotros mismo y los nuestros, la rutina en la que nos sentimos a veces atrapados, el individualismo imperante, etc, todo ello ha favorecido al crecimiento de tales conflictos.

No obstante, desde mi opinión, no debemos ser tremendistas ni pesimistas, ya que los conflictos y concretamente los paterno-filiares en la etapa adolescente, han existido y existirán siempre, siendo necesarios para un buen desarrollo tanto personal, familiar como social, ya que proporcionan la oportunidad de poner en práctica estrategias y hábitos (entendidas como saludables y adaptativos) que son fundamentales en cualquier aspecto de la vida. Ahora bien, se ha comprobado que las familias dentro de su patrón dinámico de comportamiento, pueden resolverlos adecuada y constructivamente ó de una manera menos fructífera y más destructiva. Aunque en la documentación consultada, se ha demostrado que los conflictos en esta etapa no son vividos por la mayoría de las familias como algo negativo ni pernicioso y gran parte de ellas saben solventarlas adecuadamente. Si es cierto que, debido a las características de la sociedad actual, lo que se está observando es un cambio en el modelo de relación paterno-filiar basada en la sobreprotección, confianza, libertad y permisividad; los cuales crean en los padres por un lado confusión e insatisfacción por la pérdida de la capacidad en la creación de normas y límites (valores familiares) vs. (valores sociales) de no autoritarismo, libertad, etc. (La cuestión es no confundir respeto a la autoridad con un modelo educativo autoritario), lo cual mal encauzado puede dar lugar a una “mala comunicación o nula comunicación” (una de las bases del conflicto).

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En cuanto a la comunicación, en todos los estudios consultados, es entendida como un denominador común de fuente de conflicto (entre otras muchas variables). En relación al tipo de comunicación existente hoy en día en la familia, la conflictiva solo representa al 4%, pero las familias en situaciones de conflicto se encuentran entre un 20% y 15%. La comunicación actual que caracteriza a las familias, haciendo un símil, es a la de una pensión, es decir, los hij@s adolescentes tienen todo lo que necesitan en sus habitaciones, el ritmo de trabajo de los padres dificulta la comunicación porque casi no se ven, y cuando se ven la televisión sustituye a la conversación. Un aspecto también común en los artículos que tratan sobre la comunicación de los padres con sus hij@s adolescentes, es que las chicas son más comunicativas, tanto chicos como chicas tienen más comunicación con sus madres, en las chicas esta comunicación va en aumento con la edad, pero en los chicos se mantiene estable y, por otro lado tanto los chicos como las chicas hablan menos con el padre y se mantiene estable esta frecuencia con el tiempo. También se explica que las madres que son más inductivas, menos criticas en el comportamientos de sus hij@s, más pacientes y empáticas y asertivas, tienen menos conflictos con ellos; también destacar que las madres tienen una visión más light de sí mismas que la que realmente tienen sus hijos sobre ellas. Todo esto, parece desembocar en diferencias de género  en nuestros roles de padres e hij@s, bien es sabido que esto es un aprendizaje cultural y social arraigado y ancestral, que poco a poco debemos ir superando, porque una de las fuentes de conflicto y posterior complicación es que los padres (varones) no se involucran tanto en la educación (por falta de tiempo), y cuando lo hacen utilizan estrategias más directivas y dominantes, lo que tiene como consecuencia una menor comunicación. Todo ello también afecta a la madre, por sentirse un poco sola en esta labor y, entonces comienzan los sentimientos de impotencia, desesperación y hartazgo, dando lugar a patrones comunicativos y educativos poco adecuados. Es por ello, importante involucrar a ambos en este proceso educativo y que ambos sean conscientes de la responsabilidad que tienen y trabajar conjuntamente, creando un equipo con las mismas normas y bases, es decir coherencia en el patrón educativo de los padres.

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Todo esto, junto con la falta de tiempo de los padres e incluso su sensación de incapacidad, hace que en algunos casos deleguen la responsabilidad de su tarea educativa en agentes externos (profesores, abuelos, educadores, etc), sí que es cierto que debe haber una colaboración entre los padres y escuela para la transmisión de valores a nivel preventivo. Aquí es donde entraría la Formación y Escuela de Padres y Madres, donde se les orienta sobre las características evolutivas de los hij@s que facilite adecuar a las mismas las expectativas parentales y las normas de convivencia más necesarias en la adolescencia, unas nociones básicas sobre el desarrollo cognitivo de las diferentes etapas evolutivas de los hij@s, ya que también una de las fuentes de conflicto son las expectativas de los padres sobre los resultados y respuestas de sus hijos a sus peticiones y exigencias no cumplidas. Considero que con este conocimiento sabrían en qué momento pueden solicitarles que tipo de responsabilidades, darles mayor autonomía según su edad y, también tener más conocimiento de las reacciones de sus hij@s. Igualmente, conocer los estilos educativos y su influencia en la educación en valores, hacerles conscientes, que aprenden por observación e imitación y que son el reflejo de sus padres, por tanto, también viene bien ayudarles en habilidades sociales, cognitivas, de comunicación, negociación, relajación, autorregulación emocional, ser flexibles, empáticos, asertivos, pacientes, tolerar la frustración, fomentar la autoestima, habilidades para establecer límites y regulación del comportamiento de los hij@s. Otro debate, sería que algunos progenitores sienten vergüenza o su orgullo le impide, pedir ayudar en estos casos.

Otro punto a destacar en la base de estos conflictos, es la autonomía, es decir, la capacidad de los padres de dar a sus hij@s las herramientas necesarias para responsabilizarse de sus actuaciones con sus respectivas consecuencias, dependiendo de la edad. Aquí nos encontramos con una lucha constante ya que los hij@s piden más autonomía y algunos padres con cierto estilo parental rígido y/o sobreprotector limitan este factor necesario para el buen desarrollo personal.

 images (2)Como he mencionado anteriormente, la mayoría de las familias creen que saben solucionar sus conflictos en esta etapa y que el tipo y la frecuencia de conflictos son los normales, no obstante considero que esta práctica de prevención me parece necesaria (obviamente no obligatoria) para poner freno a la posible radicalización futura (maltrato filial-paterno), ya que todo lo comentado anteriormente (junto con otras múltiples variables) si no es corregido a tiempo puede convertirse en la base de un problema mayor.

Entonces, es cuando nos encontramos a padres que se sienten culpables e incluso que la mayoría de la sociedad los culpabiliza por no poder controlar a sus hij@s ni ponerles límites. Es cierto que la educación de los hij@s es responsabilidad de los padres, pero este sentimiento de culpa solamente obstaculiza y dificulta la búsqueda de soluciones, hay que hacerles conscientes que son responsables pero no culpables. Cuando nos encontramos con estas situaciones más complejas, en las que los hij@s han aprendido a utilizar, ya no solo la indisciplina sino la agresividad como estrategia para conseguir sus objetivos, nos encontramos como consecuencia un rechazo social, lo que significa un bajo nivel de socialización (por eso la importancia de la familia como función socializadora), los padres también los perciben como desobedientes y desafiantes, prueban sus fuerzas y los progenitores terminan agotados y desesperados. Todo eso conlleva efectos, un mal clima familiar (entre pareja, hermanos, abuelos, etc). Otra de las causas comunes en este tipo de conflicto es la falta de disciplina, por un lado es un rasgo característico de la adolescencia, donde se está abierto a otras formas de pensamiento, personas, ocio, etc que pueden chocar con el modelo hasta ahora desarrollado en su familia, generando así situaciones de desconcierto en los padres, a la vez que los adolescentes reclaman más relaciones simétricas con sus padres; la mayoría son resueltas satisfactoriamente mediante la empatía, comprensión y negociación, pero en otras ocasiones en las que no se toman medidas a tiempo o las que se toman no funcionan y no saben cuáles son las correctas en su caso, pueden conllevar a conductas agresivas e incluso violentas (normalmente tienen lugar en familias con un patrón poco flexible y adaptativo). Desde mi opinión, la violencia va acarreada de agresividad y ésta a su vez de una disciplina mal encauzada, pero no considero que exista un continuo obligatorio entre indisciplina-agresividad-violencia.

Por tanto, hemos visto que una de las causas en la radicalización de los conflictos puede que sea el nuevo modelo paternal existente caracterizado por la permisividad, falta de límites y normas, donde los roles familiares no están bien definidos, unidos a otras variables como el temperamento del menor, falta de habilidades parentales, estilos educativos donde diversos estudios reflejan que el autoritario, poco flexible, no dialogador, impositivo es el más proclive a situaciones conflictivas y, por otro lado el excesivamente permisivo y sobreprotector que elude el afrontamiento de conflictos, (aunque no significa que no estén presentes y existan). Y hablando de modelos parentales no olvidar que la dinámica familiar es aprendida y repetida, es decir, la conducta de agresividad de los hijos hacia los padres en gran medida también puede ser debida a un modelo agresivo vivido por alguno de sus progenitores. Algunos artículos apuntan que este es un factor de riesgo para dicha conducta.

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Centrándonos en la temática del maltrato y/o acoso filio-parental, es preocupante el aumento de denuncias y peticiones de ayuda por parte de los padres para poder arreglar esta situación. Si bien, el perfil familiar es amplio, es decir, no hay un modelo estructural de familia que sea más proclive a encontrarse en este término, si es cierto que la mayoría de las agresiones son dirigidas hacia las madres, ya sea por ser la persona con la que más contacto tienen, por considerarlas más débiles, por pertenecer a familias monoparentales (como efecto de la separación o divorcio traumático y conflictivo), sea como comportamiento aprendido de violencia intrafamiliar. Igualmente, destacar que la mayor parte de los que ejercen dicha violencia son los chicos aunque las chicas también muestran conductas agresivas, la violencia es más característica de los varones; el perfil de este adolescente está caracterizado por falta de autoestima (por eso la importancia de orientar a los padres sobre el fomento de ésta), por carecer de estrategias de afrontamiento a la frustración (falta de límites y normas) y por último falta de autonomía (responsabilidad y capacitación en sus tareas). Por otro lado, se observa que el maltrato es tanto psicológico como físico. Brevemente mencionar que estos adolescentes pueden conllevar asociados otros trastornos como disocial o TDAH entre otros y consumo de sustancias tóxicas.

Por último, hago referencia a la Mediación Intergeneracional donde según los datos consultados, parece que está dando buenos resultados en aquellas comunidades donde se está aplicando, es cierto que es algo novedoso en nuestro país, que se está implantando poco a poco, pero es indiscutible la preferencia que está tomando está opción frente a la de llegar a juicio y enfrenar padres a hijos. Cuando a las familias se les plantea la existencia de esta estrategia, por la mayoría es aceptada debido a todos los beneficios que les conlleva, ya que se les da la oportunidad de aprender a escucharse, respetarse, empatizar, colaborar, cooperar, responsabilizarse y en definitivamente se dan cuenta de que pueden ser capaces de tomar las riendas. Lógicamente depende del nivel de gravedad y trastornos asociados, pero aún así, considero que puede ser complementaria a otros tratamientos paralelos según la particularidad de los casos. Porque otra cuestión a destacar es que algunos expertos desaconsejan el internamiento en estas circunstancias porque las consecuencias suelen ser peores por sentimiento de abandono, efecto contrario de mayor rebeldía, etc. (Repito, todo depende de los casos y de la gravedad).

Lo que si he sacado en conclusión es que, por regla general, esta conducta del adolescente suele ser un síntoma de un mal funcionamiento familiar por equis variables; por tanto, dicha acción debe ser a nivel familiar, entendiéndola como contexto sistémico donde tiene lugar y, sin duda alguna la Mediación Intergeneracional es una buena herramienta para hacer frente a esta problemática, considerándola a ésta no solo como estrategia de intervención sino también de prevención. Porque aunque cierto es, que solo se derivan casos desde los juzgados o servicios sociales, la sociedad tiene que ser consciente de que este procedimiento existe y está a su disposición antes de dar lugar a situaciones más desagradables y complejas. Por consiguiente,  es necesario fomentar y favorecer esta nueva alternativa llamada Mediación, pero no solo ejercida a nivel público donde los entes competentes deriven a los implicados inmersos en situaciones graves (aunque es un buen comienzo), sino que también se podrían fomentar a nivel privado, como ocurre con los gabinetes psicológicos o de abogados; es decir, dar a conocer a la sociedad las consecuencias de esta problemática y está alternativa de solución de conflictos, donde pueden recurrir a ella antes de que se agrave el problema, así la Mediación Intergeneracional puede ser ejercida desde una perspectiva preventiva y orientadora a una más interventiva y directiva dependiendo de las particularidades de los casos. Evidentemente para poder realizar este ejercicio adecuadamente, es fundamental un metodología multidisciplinar, ya que el servicio de ayuda sería más completo, porque hay que tener en cuenta que se trabaja con menores y hay que tener una preparación adecuada para ello, tanto a nivel psicosocial como de conocimientos de derecho (en el sentido que la firma de un menor legalmente no es aceptada pero psicológicamente sí que se puede crear un acuerdo interiorizado, coherente y responsable a su efecto), igualmente una sensibilidad especial a la hora de comunicarse con los padres sobre su responsabilidad ya que es un tema muy delicado y ciertas personas puede sentirse ofendidas, ser conscientes del sufrimiento de todos los implicados, etc.

Fuentes:

  • Martínez Gónzales, Mª de Codés., Quintal Díaz, José., Renieblas Alconchel, Ángeles., Riopérez Losada, Nuria. (2005). Aprendo a solucionar conflictos. Estrategias, técnicas y programas. Madrid: Sanz y Torres, S.L
  • Informe “Comunicación y conflictos entre hijos y padres. Adaptación resumida del libro “Hijos y padres: comunicación y conflictos. Edición FAD (2002) con el apoyo financiero de la Obra social de Caja Madrid y de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.Son autores: EusebioMegías,Valenzuela (coordinador), Javier Elzo Imaz, Elena Rodríguez San Julián, José Navarro Botella, Ignacio Megías Quirós y Susana Méndez Gago.El texto de la adaptación ha sido elaborado por Ignacio Megías Quirós.© FAD, 2003
  • Por qué y con qué intención lo hizo? Atribuciones de los padres y adolescentes en los conflictos familiares.María Josefa Rodrigo López, María Luisa Máiquez Chaves, Iván Padrón González y Marta García Ruiz. Universidad de La Laguna. Psicothema 2009. Vol. 21, nº 2, pp. 268-273 ISSN 0214 – 9915 CODEN PSOTEG. http://www.psicothema.com
  • Comunicación y conflicto familiar durante la adolescencia. Águeda Parra Jiménez* y Alfredo Oliva Delgado. Universidad de Sevilla.Anales de psicología2 002, vol. 18, nº 2 (diciembre), 215-231.
  • Estrategias de socialización de los padres y conflictos entre padres e hijos en la adolescencia* Maria Jesús Fuentes, Emma Métrico, Rosa M. Bersabé. Universidad de Málaga. Anuario de Psicologia2003, vol. 34, n3, 385-400, Facultat de Psicología.Universitat de Barcelona
  • Entrevista a Izaskun Ibabe profesora titular en la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco y encargada del estudio sobre “ La violencia filio-parental”. Revista Infocop Online, fecha de publicación 29/02/2008.
  • Aumentan los casos de violencia de hijos a padres, según el informe anual de la fiscalía. Revista Infocop Online, fecha de publicación 13/10/2009
  • La violencia de los hijos a los padres. Extracto de la conferencia ofrecida por Javier Urra.Revista Infocop Online, fecha de publicación 15/12/2006
  • Un dictador en casa: Entrevista a Javier Urra.Revista Infocop Online, fecha de publicación 01/09/2006.
  • Conflictos entre padres y conducta agresiva y delictiva en los hijos.Mª José Justicia Galiano1 y José Cantón Duarte2. 1 Universidad de Jaén y 2 Universidad de Granada.Psicothema 2011. Vol. 23, nº 1, pp. 20-25 ISSN 0214 – 9915 CODEN PSOTEG. http://www.psicothema.com