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PARENTALIDAD COMPARTIDA

 

 

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Primero quiero decir, que no voy a entrar en debate ni a examinar el Anteproyecto de Ley sobre el ejercicio de corresponsabilidad parental y otras medidas en los casos de nulidad, separación o divorcio. (Conocida como Anteproyecto de Ley de Custodia Compartida).

La custodia compartida es un término confuso que en algunas ocasiones se refiere a la responsabilidad conjunta y en otras a la localización física, o a ambas. Se basa fundamentalmente en el concepto de coparentalidad, es decir, igual implicación de los dos progenitores en la crianza de lxs hijxs (Heterington y Stanley-Hagan, 1997, 1999).

En mi opinión, custodia compartida no la entiendo como que lxs hijxs pasen exactamente el mismo tiempo con el padre y con la madre, sino que ambos contribuyan a su relación parental,  a la crianza y educación en forma proporcional a sus recursos, a los del otro progenitor y a las necesidades del niño.

Que los niños puedan tener dos casas y dividir por mitad su tiempo entre ambos padres (atiéndanme “padres” como ambos progenitores: madre y padre),  es controvertido. Algunos progenitores insisten en que la relación con los hijos debe ser idéntica en todos sus aspectos, incluso la cantidad de tiempo que pasan con cada uno (“debe ser el 50%”). Como resultado, algunos niños alternan una semana o parte de la semana con el padre y con la madre, a veces los padres se turnan para vivir en domicilio familiar con sus hijos (aunque esta opción últimamente no es práctica, debido al alto coste económico que conlleva, mantener la casa familiar más dos alquileres).

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Por tanto, aunque la equidad y el equilibrio entre los padres parece razonable, existe el riesgo de que esta igualdad se traduzca en un ir y venir contiguo e impida asentarse en algún lugar, según abogan algunos expertos.

Los niños tienen un profundo sentido de la igualdad y quieren ser justos con sus padres, por ello en algunos casos sacrificarán sus propias necesidades con tal de ser fieles a ambos y ellos mismos solicitaran residir el mismo tiempo con ambos. Algunos quieren pasar más tiempo con un progenitor en una fase particular de su desarrollo, sin por ello rechazar al otro, pero temen herir.

Moverse frecuentemente entre la casa de ambos padres, puede ser beneficioso en cuento que permite continuar en estrecho contacto con ambos, especialmente durante la infancia, sin embargo, es posible que un acuerdo que resultaba operativo en una primera etapa tenga que modificarse posteriormente cuando los hijos son adolescente.

La guarda y custodia compartida requiere respeto mutuo, armonía y colaboración entre los ex, para que puedan resolver las cuestiones relacionadas con los hijos sin demasiados conflictos. Por ello, a la hora de adoptar con las máximas garantías un sistema de estas características, es preciso tener en cuenta una serie de presupuestos básico de tipo psicosocial, de los que según diversos estudios depende el éxito:

  • Debe proceder de un efectivo pacto entre los progenitores.
  • Dada su complicación, este sistema no puede imponerse contra la voluntad de alguno.
  • Un alto nivel de cooperación y comunicación entre los padres, y claridad sobre quién es responsable en cada momento de cada actividad.
  • Que los progenitores tengan buena predisposición para entenderse respecto de los problemas y responsabilidades suscitados por los hijos. Y que cada uno de ellos perciba al otro como alguien competente e importante para los menores.
  • Buena disposición de ambos a ser flexible, dentro de una estructura clara y consistencia en las pautas educativas. Estilo de crianza paralelo.
  • Proximidad geográfica para reducir el tiempo de viaje y el cansancio del niño, además de la importancia de residir carca el uno del otro o como mínimo en la misma población.
  • Liberar al niño de preocupaciones sobre ser equitativo con ambos.
  • Solucionar los aspectos prácticos: tener algunas cosas por duplicado en cada casa evita que el niño tenga que llevar sus pertenencias de un lado a otro.
  • Respeto por las amistades y actividades del niño: cada vez adquieren más importancia a medida que crecen.
  • Escuchar al niño y poder percibir cuando el acuerdo necesita ajustes.

Por otra parte los inconvenientes observados tienen que ver con la sobrecarga de tener que vivir en dos domicilios, la confusión y la ansiedad que les produce la anticipación de los cambios, especialmente en los niños chicos (más pequeños). No obstante, cuando el nivel de conflicto es bajo, puede enriquecer el mundo social, afectivo y familiar de los menores teniendo la oportunidad de adaptarse a dos formas de ver la vida, adquiriendo una visión más amplia y constructiva de su personalidad.

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Otro punto que me gustaría comentar, es que la mayoría de los progenitores cuando acuden a Mediación Familiar y tienen hijxs, hablan de acordar Custodia Compartida, y la entienden como hemos dicho anteriormente repartir el 50% del tiempo en partes iguales. Normalmente suelen hacerlo por semanas alternas, y los motivos de esta opción, pueden ser diversos (podría dar para un debate). En lugar de llamar Custodia Compartida (C.C), le llamo Parentalidad Compartida, porque le quitamos la carga de esa idea o concepto construido y formado que la mayoría tenemos de C.C.

Pongamos un ejemplo: ambos están de acuerdo en la C.C. La situación es la siguiente: cada progenitor semana alterna al 50%. Bien, uno de los progenitores, no tiene un horario fijo de trabajo, es decir, una semana antes la empresa le suele decir el horario de la semana siguiente de mañana o noche (las tardes las tiene libres), con lo que algunas noches no podrá estar en casa, por lo que pide ayuda a los abuelos para que se hagan cargo por las noches de los nietos. Esta circunstancia, llega a ser conocida por el otro progenitor, el cual no está de acuerdo, porque la C.C es para que este con lxs hijxs y si no se puede hacerse cargo, puede interponer una demanda para cambiar dicha C.C por no hacerse efectiva.

¿Qué puede ofrecer la Mediación Familiar en estos casos?. Estudiar y entender la situación cotidiana y la viabilidad de cada progenitor, sin etiquetar con nombres. Es decir, quizá una opción entre otras, podría ser, que durmieran siempre con el mismo progenitor y el progenitor con turno complicado, pudiera recogerlos a la salida del colegio, comer con ellos todos los días, llevarles a las clases extraescolares o pasar la tarde con ellos, y que les recogiera a la salida el otro progenitor. Y los fines de semana alternos. No sé cómo se llama exactamente esta forma, pero sé que les que funcionó, incluso acordaron también que algunas noches lxs nietxs durmiran en casa de los abuelos, porque disfrutaban mucho.( No obstante, si cambiarán las circunstancias saben que pueden volver a Mediación).

Bibliografía:

Respuestas a la incertidumbre de la custodia compartida. El abogado y mediador José Luis Sariego Morillo plasma en este artículo su experiencia profesional en torno a la custodia compartida analizando de forma minuciosa todos los casos en los que se consiguió este modelo de custodia.
– Guía de buenas prácticas para la elaboración de informes psicológicos periciales sobre custodia y régimen de visitas de menores. Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.
– Mediación Familiar y Custodia Compartida. Isabel Medina Suárez. Mediadora Familiar y Abogada.

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Hij@s y la nueva pareja.

Quiero puntualizar que cada individuo, pareja y familia son únicas, en su forma de interactuar, adaptarse, responder a situaciones, relacionarse, en sus dinámicas, etc. Por ello, a continuación solo reflejo algunas posibles situaciones, que pueden tener lugar en dichas circunstancias.

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Todos tenemos derecho a rehacer nuestra vida amorosa y si lo vemos oportuno convivir con ella. Pero ¿qué pasa cuando un miembro de la pareja tiene hijxs de una relación anterior?. Pues en primer lugar, actuar con prudencia. Con prudencia a la hora de convivir todos juntos.

Algunos adultos a veces tienen prisa en crear una nueva familia, lo tienen claro y lo quieren ya “¿para qué esperar?”. Y por otro lado, quieren o piensan que todos los miembros de esa nueva unidad familiar/de convivencia, lo tengan igual de claro y, es más, que lo acepten sin ningún tipo de negatividad, oposición cubierta o encubierta, etc.

Pero en muchas ocasiones la realidad es otra, y nos encontramos con conflictos entre hijxs y la nueva pareja. Y ¿a qué puede ser debido?, pues entran diferentes factores, pero yo diría que el fundamental a tener en cuenta es lo que llaman crear una “integración armoniosa”. La Integración armoniosa, consiste en reordenar la estructura familiar. Pensemos…, antes eramos papá, mamá, hermanito y yo; luego somos papá, hermanito y yo por un tiempo, y el otro tiempo somos mamá, hermanito y yo (ah!, se me olvidaba!, entre medias, fuimos también abuelxs, papá, hermanito y yo), y ahora quieren que seamos, por un lado: papá, hermanito y yo y la novia de papá, pero es que también quieren que seamos: mamá, hermanito y yo, y el novio de mamá, con sus hijxs. Bien, para que lxs niñxs, puedan asimilar y adaptarse a todos estos cambios, hay que ayudarles y, sobre todo dar tiempo, ser tolerantes, comprensivos, practicar la escucha activa, la empatía y, darles apoyo, afecto y seguridad.

Es recomendable, que tras la separación se conviva con lxs hijxs ( sin la nueva pareja) durante un tiempo, para ayudarlos a reordenarse en la nueva estructura familiar y que no sientas, que la nueva pareja ocupa el lugar del otro progenitor instantáneamente. Por ello, los progenitores también deben evaluar si la nueva pareja la consideran estable. Obviamente, hay que comunicarse y dialogar con lxs hijxs, y no dar nada por hecho, decirles que nadie sustituye a nadie. Cada uno tiene su función y su madre y padre siempre van a serlo, a cuidarlos y a velar por ellos como siempre.

Debido a ello, no es muy aconsejable que la nueva pareja, realice determinadas funciones que realizaba su progenitor en el día a día, recién incorporado en la convivencia, por ejemplo: el baño de la noche, contarle los cuentos que su papá o mamá le contaba antes de dormir, entre otros. (puede crear conflicto de lealtades). Tampoco es aconsejable, obligarlos a llamar “papá o mamá” a la nueva pareja.

Con el tiempo, poco a poco, y si la integración va por buen camino, quizá lo hagan de forma espontánea. No obstante, lxs niñxs no tienen ningún tipo de problema en entender y es más les gusta que diferentes figuras cuidadores se preocupen de ellos.

En otras ocasiones, nos encontraremos con algunos niñxs que se muestren contrarios y en desacuerdo con que su papá o mamá tengan una nueva relación y mantienen esta actitud en el tiempo. En estos casos, puede que los progenitores se sientan en cierta manera culpables por rehacer su vida sentimental y se lo transmiten a sus hijxs cediendo a los chantajes de éstos. A través de la asertividad, le comunicamos que sentimos que no les guste o no sea de su agrado, pero que la relación que mantiene con su nueva pareja no es para molestarle, si no porque quiere a esa persona y tiene derecho a seguir con su vida. En casos extremos, pasados los años, algunos padres/madres reprochan a sus hijxs, que en el pasado se sacrificó por ellos, viviendo para ellos, lo que genera  sentimiento de culpa en el menor y resentimiento en el progenitor.

          Cuando ambos miembros de la pareja tengan hijxs y decidan convivir, lo que llaman “familias reconstituidas”, según Duberman (1973) describe lo siguiente:

 a) factores que contribuyen a la unión y consolidación de la nueva unión familiar:

  1. Similitud en la edad de lxs hijxs.
  2. Diferente sexo.
  3. Experiencias compartidas.
  4. Convivencia en la misma casa.
  5. LLegada de un nuevx hermanx (hijx de la nueva unión)

 b) factores que contribuyen al conflicto:

  1. Competencia por atención de los progenitores.
  2. Comparación entre hermanxs/hijxs.
  3. Discusiones de pareja por motivo de las conductas de lxs hijxs.
  4. Trato desigual hacia lxs hijxs.

 imagesOtros aspectos a tener en cuenta al hablar de “familias reconstituidas”, es el establecimiento de límites y funciones de los miembros y los diferentes subsistemas que la forman. Por ejemplo: subsistema parental, conyugal, filial, fraternal. Dichos limites y funciones, supuestamente, están claros en las llamadas “familias tradicionales”, es decir, lxs hijxs saben cuáles son las funciones de los progenitores y viceversa. En la nueva familia, debemos elaborar nuestro propio decálogo de límites y funciones y, reestructurarlo. Por ejemplo: ¿ambos miembros de la pareja educan a lxs hijxs de ambos?, ¿habrá diferencias en las normas entre lxs hijxs de ambos?, ¿establecen normas comunes para todos?, ¿lxs hijxs padecerán conflicto de lealtades?, ¿la familia extensa interferirá en esta nueva relación?, entre otros….

Consejos prácticos para segundas parejas con hijos:

  1. Dejar pasar un tiempo después de la separación antes de presentar a la nueva pareja.
  2. No presentar a la nueva pareja en un encuentro “casual” sin haber hablado antes de eso.
  3. Los primeros encuentros serán breves y en un lugar que no sea la casa.
  4. Dejar que pregunten lo que quieran al “nuevo”.
  5. Tener en cuenta la edad del niño.
  6. Dejar claro que continúan teniendo los papas de siempre.
  7. No establecer comparaciones (con su otro progenitor).
  8. Respeto a la presencia del padre o madre que no viven con el niño.
  9. Responder serenamente a frases: “tú no eres mi padre”, etc.
  10. Evitar sobreproteger a nuestros hijos.
  11. Procurar dar un trato individualizado a cada miembro de la familia.
  12. Cada hijo de las dos parejas necesita un espacio de intimidad.

Para finalizar, recordaros que la Orientación Familiar puede ayudaros a prevenir y la Mediación Familiar a llegar a acuerdos para la convivencia. 😉

Diversidad Familiar: conocerla y enseñarla.

Familias 1Una familia diferente. (Sergio Zeni Beni).

Aquella mañana había amanecido con otra luz. Después de varios días grises y lluviosos el sol invitaba a salir, a sentir el viento en la cara, a mirar el mundo con otros ojos.

Así que el pequeño Sebastián y su padre decidieron ir a dar un paseo fuera de la ciudad, buscar un lugar amplio y verde en el que jugar.

El papá, conduciendo, y Sebastián, con su balón sobre las rodillas, iban con la mirada atenta a la carretera.

De pronto, sin saber por qué, Sebastián recordó un comentario que había escuchado el día anterior y que no acababa de entender. Así que trató de aclarar aquello con su padre.

-Papá, ¿qué significa “una familia diferente”?

-¿Una “familia diferente”? Mm…pues, no sé, puede ser muchas cosas. Para nosotros, por ejemplo, una familia en la que el padre es chino, la madre africana y los hijos tienen rasgos del padre y otros de la madre.

-¿Y cómo es esa familia?

-Como cualquier otra. Digamos que es una buena familia. Se quieren mucho, a veces tienen sus problemas, pero siempre tratan de ayudarse…y pongamos que en esa familia a todos les encanta ir juntos al cine a ver películas de aventuras.

Sebastián se quedó un momento pensando, recordando el comentario de aquella persona mayor en el mercado, bastante cotilla, por cierto: “Ya ves, ésos son una familia diferente…”

Cuando el pequeño coche rojo en el que iban, acabó de adelantar a un camión, el pequeño insistió:

-¿Y cómo sería otra “familia diferente”?

-A ver, una en la que hay dos mamás con una hija. Son una buena familia, se quieren mucho, a veces pueden tener sus problemas pero siempre tratan de ayudarse…y a las tres les gusta mucho ir al campo y hacer caminatas con gente amiga hasta que ya casi se pone el sol.

diversidad familiar 2– ¿Y otra “familia diferente”?

-Veamos…Una con dos papás y tres hijos. Son una buena familia, se quieren mucho, a veces tienen sus problemas pero siempre tratan de ayudarse…y, por ejemplo, se lo pasan en grande cada vez que van a la playa, acasa de los abuelos.

-Otra- pidió Sebastián.

-Bueno, una en la que el padre y la madre creen en Dios, pero cada uno cree que ese dios es de una manera distinta.

-¿Y los hijos?

-Pues algo curioso…¡Los hijos ni siquiera están muy convencidos de que  exista ese dios todopoderoso!.Por supuesto, pese a esas diferencias, son una buena familia, se quieren mucho, a veces tienen sus problemas pero siempre tratan de ayudarse…y a todos les gusta ir cada fin de semana al parque del barrio donde coinciden con algunos vecinos.

-Otra, Papá-dijo Sebastián con una sonrisa-.Otra “familia diferente”.

-En ésta hay una mamá y una hija. Pero la mamá de pequeña habia sido un niño, ¿sabes?. Un niño que de mayor no quiso ser hombre, quiso ser mujer. Y después de convertirse en mujer, decidió ser mamá. Son una buena familia, ellas se quieren mucho, a veces tienen sus problemas pero siempre tratan de ayudarse…y a las dos les fascina ir a la heladeria a tomar unos helados de fresa y chocolate.

Y así siguieron durante el resto del camino, como si se tratase de un juego. Uno preguntando, el otro respondiendo, iban descubriendo que aquello podía no tener fin. Cada vez encontraban más y más “familias diferentes”.

De pronto, Sebastián se quedó callado durante unos  segundo. El coche, que ya era una manchita roja en medio de una gran pradera, subía por un viejo camino sin asfaltar. El niño miraba silencioso cómo los pájaros volaban de unas ramas a otras mientras sonaba de fondo el crushcrumcum de los neumáticos mordisqueando la tierra.

-Y dime, Papá,- soltó por fin- ¿nosotros también somos una “familia diferente”?

-Mm…claro, ¿por que no?. Me imagino que todas las familias tenemos algo que nos diferencia de las demás. Aunque creo que lo más importante es eso que nos hace ser familia, y no tanto aquello que nos hace ser diferentes, ¿no te parece?.

Unos instantes más tarde, el coche se detiene. El sitio se parece bastante a lo que habían estado buscando. Inmediatamente, Sebastían y su papá corren, gritan, se divierten juntos. El balón ya rueda feliz sobre la hierba húmeda.

No muy lejos de allí, otras familias diferentes encuentran la misma alegría. La misma risa bajo el mismo cielo.

 


Corresponsabilidad Familiar.

“Como hijo pobre: es absolutamente necesario que se comprenda el error de aquellos padres que se proponen darle al hijo felicidad, como quien da un regalito. Lo más que se puede hacer es encaminarlo hacia ella para que él la conquiste. Díficl, casi imposible será después. Cuanto menos trabajo se tomen los padres en los primeros años, más, muchisimo más, tendrán en lo futuro. Habitúalo, a poner cada cosa en su sitio y a realizar cada acción a tiempo. El orden es la primera ley del cielo. Que no esté ocioso; que lea, que dibuje, que te ayude en alguna tarea, que se acostumbre a ser atento y servicial. Deja algo en el suelo para que él lo recoja; incítale a limpiar, arreglar, cuidar o componer alguna cosa, que te alcance ciertos objetos que necesites; brindale, en fin, las oportunidades para que emplee sus energías, su actividad, su voluntad y lo hará con placer. Críalo como hijo pobre y lo enriquecerás; críalo como hijo rico y lo empobrecerás para toda su vida”.ROGER PATRÓN LUJÁN.

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En la actualidad uno de los problemas de pareja y familiar, que más se demanda en los servicios de  ayuda familiar (terapia, orientación, mediación, asesoramiento…), tiene que ver con la responsabilidad de las tareas domésticas y cuidados familiares (limpieza, compras, mantenimiento del hogar, educación de hij@s, cuidados personas dependientes, médicos, etc.), y con la dificultad que se encuentran a la hora de repartirlas junto con la jornada laboral fuera de casa, disfrute de ocio, tiempo libre, etc.  Lo que conocemos por Conciliación de la vida laboral, familiar y personal.

Aviso que no voy a adentrarme en las ayudas, políticas o servicios que ofrecen las administraciones públicas, etc., porque daría para otro artículo. Me voy a centrar en lo que podemos hacer a nivel personal-familiar. No obstante, para quien quiera profundizar en el tema, al final puede consultar las fuentes de información.

Siguiendo…,para contextualizar el tema de este post “Corresponsabilidad familiar”, antes tenemos que aclarar algunos conceptos:

  • Sexo: macho y hembra (se nace), alude a aspectos físicos, biológicos y anatómicos que los diferencian.
  • Géneros: masculino y femenino (se aprende), es una construcción social y cultural que crea características diferenciadoras en cuanto a aptitudes, modelos de comportamiento, a partir de las biológicas.
  • Roles de género: son los papeles, funciones, actividades y responsabilidades que se atribuyen socialmente a hombres y mujeres. Tipos de roles: reproductivos, productivos y comunitarios. Tradicionalmente el rol femenino está asociado a: crianza, cuidado, afectos; el rol masculino: productividad, sustento económico, espacio cultural, social, político…
  • Estereotipos: conjunto de creencias profundamente enraizadas en el subconsciente colectivo e individual a través de las cuales se emiten juicios y se manifiesta la visión de la realidad que se tiene. Se construyen sobre la base de factores ideológicos, históricos, religiosos, étnicos, económicos y culturales.

Los roles y los estereotipos son interiorizados a través de un proceso de aprendizaje llamado “socialización de género”, es decir, las personas se adaptan a las expectativas que sobre ellas tiene el resto de la sociedad en función de su sexo. Aquí intervienen los “agentes socializadores” que son:

  • Familia: en ella se adquiere la mayor parte de creencias, actitudes, valores, normas y prejuicios que configuran la personalidad de l@s niñ@s.
  • Escuela: es el complemento del proceso socializador de la familia.
  • Grupo de iguales: se aprende a comportarse como amig@, compañer@, etc.
  • Medios de comunicación: son instrumentos de información y también de formación con una incidencia muy fuerte en ideas, costumbres y comportamientos.

Junto con esto, debemos hablar de la diferentes áreas que componene nuestras vidas:

  • Personal: espacio y tiempo propio, privado, cuando te ocupas de ti mismo (ocio, formación, aficiones, amistades, autocuidado); no al espacio doméstico.
  • Familiar: trabajo doméstico, cuidado de la familia, educación, afectos, realizados en el espacio doméstico y es un trabajo no remunerado que tradicionamente han desarrollado las mujeres.
  • Laboral: actividad económica, política, social que percibe una prestación económica, es trabajo remunerado y se desarrolla en el espacio público y, tradicionalmente se ha llevado a cabo por hombres.

Volviendo al inicio, ¿qué pasa en la actualidad?. Que las mujeres se han incorporado en el espacio laboral, pero no por ello han dejado sus actividades en el espacio doméstico, por lo que se crea una sobrecarga de funciones (lo que se conoce como la “doble jornada”) y surge la necesidad de equilibrar las actividades entre la pareja-familia y repartir las responsabilidades de los diferentes espacios. Es decir, a la vez que las mujeres se incorporan al mundo laboral remunerado, los hombres se van incorporando al mundo doméstico no remunerado, con la expectativa de crear un equilibrio.

Bien, y ¿cómo se puede llevar a cabo este equilibrio?. Expondré algunas orientaciones generales pero cada pareja y familia son diferentes y sus necesidades también. Pero antes, expondré el significado de la siguiente terminología:

    • Conciliar: vida personal, familiar y laboral es encontrar la mejor manera para compaginar las diferentes áreas. P.ej: tu horario de trabajo con tu responsabilidad familiar o faceta personal.
    • Corresponsabilidad: necesidad de repartir las tareas domésticas y responsabilidades familiares entre los miembros del hogar: pareja, hij@s, u otras personas que convivan en el hogar.

Matizar que equilibrio no es ayudar, quiero decir con esto, que las responsabilidades domésticas y familiares deben ser repartidas en la práctica equitativamente (o al menos proporcionalmente), según las circunstancias, pero a menudo nos encontramos incoscientemente con frases como: “yo tengo mucha suerte porque mi marido me ayuda en casa, recoge su ropa después de ducharse, tira la basura, arregla el goteo del grifo…”, “mis hij@s me ayudan en casa, se hacen su cama antes de ir al colegio, recogen su plato después de comer…”. ¿Me ayudan (a mi parecer lleva implicito que es obligación de la mujer/esposa/madre) o que cada miembro se responsabiliza de sus tareas?. (Utilización del lenguaje).

Por todo lo expuesto, considero necesario hacer un alto en el camino y, reflexionar, recapacitar y meditar sobre la educación a través del ejemplo en el seno familiar para futuras generaciones…por esto, a continuación me centraré en:

A) Corresponsabilidad familiar centrada en el hombre:

El proyecto transnacional All Together (www.all-together.org) nos señala un decálogo donde podemos apreciar los beneficios de la corresponsabilidad:

      1. Más tiempo para compartir con tu pareja.
      2. Aumentará tu bienestar personal y social.
      3. Mejorará tu complicidad con tu pareja.
      4. Disfrutarás y conocerás mejor a tus hij@s: participar en la crianza de tus hij@s y verlos crecer.
      5. Aprender nuevas competencias y habilidades: todo cambio nos brinda una oportunidad de aprender cosas útiles y mejorar nuestras condiciones de vida.
      6. Comparte la carga de ser el sostenedor de la familia.
      7. Ser independiente conociendo por ti mismo cómo compaginar el cuidado de l@s hij@s y las tareas domésticas: tu autonomía no sólo ha de ser económica y profesional, sino además doméstica. Ten seguro de que estás viviendo con tu pareja por decisión propia y no sólo porque necesitas a alquien que te realice las tareas domésticas que tú deberias  hacer.
      8. Aprende cómo cuidarte mejor a ti mismo aprendiendo a cuidar a tu familia.
      9. Asume tus responsabilidades y se coherente con tus valores de igualdad: ¿crees en la libertad y justicia?, ponlos en práctica en casa.
      10. Conviértete en un buen ejemplo: pon tu grano de arena en la construcción de una sociedad más justa; conviértete en un modelo para tus hij@s, ayuda a que la siguiente generación se libere de estereotipos pasados de moda.

A continuación desarrollo algunas pautas generales de negociación:

a) Al repartir los trabajos hay que tener en cuenta: las actividades que nos gustan o motivan más, las habilidades para desarrollar una tarea y la posibilidad de alternarlas. P.ej: a mí me gusta y se me da bien planchar y a ti cocinar; o en caso de que a nadie le guste y se le de bien planchar, una semana cada uno.

b) Tener en cuenta las responsabilidades laborales de cada uno y que se colabore proporcionalmente al tiempo que se dispone. P.ej: no es lo mismo trabajar ocho horas en turno partido que seis horas seguidas.

c) Enseñas a la otra persona a hacer algo, evitando los estereotipo sexistas y valoramos las actividades que el otro realiza. P.ej: arreglar el goteo del grifo, limpiar el baño…

B) Corresponsabilidad familiar centrada en los hij@s:

  • Orientaciones generales: Razonar, negociar y motivar para que los hij@s colaboren.
  1. Fomentar desde la infancia: Responsabilidad, aumenta si tienen pequeñas tareas a su cargo; Independencia, no darles todo hecho; Autoestima, al ver que se confía en ellos para darle trabajos que ayudan al bienestar familiar, puede ser gratificante aunque suponga un esfuerzo; Adaptación social, el realizar trabajos del hogar desde pequeños, les ayudará en un futuro a trabajar tanto fuera como dentro de casa; Valoración del trabajo, al contribuir en el trabajo comprenden el esfuerzo y la importancia del trabajo de los demás; Cooperación, trabajando toda la familia como equipo, las cosas salen mejor y se termina antes, disponiendo de tiempo libre para disfrutar.
  2. Actitud de los padres: los padres tienen el deber de aprender a delegar responsabilidades y tareas a los hij@s para que aprendan y asuman sus responsabilidades dentro del hogar; Si está realizando alguna actividad espera que termine, verá que respetas sus intereses y no se rebelará contra tu petición; Valora sus intentos y su buena disposición más que los resultados, felicitale aunque no haya dejado la habitación como esperabas porque lo ha intentado; Deja que solucione las pequeñas dificultades que se le presentan. No lo hagas tú porque te salen mejor, porque no se esforzarán; En casa no hablar de las tareas domésticas como algo desagradable, las pueden interpretar como un castigo.
  • Reglas básicas:
    1. Que los padres estén decididos a implicarse y enseñarles activamente. Combinar apoyo y firmeza.
    2. Explicarles la importancia de que colaboren para el funcionamiento familiar. Enseñarles a ponerse en el lugar del otro y a respetar. (P.ej: respetar el trabajo del padre cuando plancha los pantalones para que los tenga listo cuando vaya al cole).
    3. Animarle a que pueden hacerlo por sí mismos, aumentaran la confianza en ellos mismos. Reconocerle su contribución, su esfuerzo y no tanto el resultado final.
    4. Que aprendan hacerlo, a través de modelos positivos, comunicación clara y positiva, explicarle qué, cuándo y cómo tiene que hacer.
    5. Tener paciencia, no se aprende en un día.
    6. Aprender a que asuman su responsabilidad.
    7. Ofrecerle alternativas para que practiquen la toma de decisiones. (P.ej: camisa azul o verde).
    8. Permitirle que decida en que tareas va a colaborar y que experimente las consecuencias de sus decisiones. (dejarles que se equivoquen).
    9. Que se responsabilicen de hacerlo lo mejor que puedan.
    10. Para valorar su trabajo, tener en cuenta la edad y sus habilidades.
    11. Exigirles en su justa medida.
    12. Reforzar su perseverancia y esfuerzo.
    13. Recordar la importancia para toda la familia que todos colaboren.
    14. Demorarle la gratificación o refuerzo. No darsela precipitadamente.

Fuentes:

La Igualdad un trabajo en equipo. Instituo Andaluz de la Mujer. Junta de Andalucía.

Ley 12/2007, de 26 de noviembre, de Promoción de la Igualdad de Género en Andalucía.

Guía sobre corresponsabilidad familiar para hombres, 2010. Consultoria de Género de la fundación EDE (Diputación Foral de Bizkaia).

Guía de corresponsabilidad. Educar compartiendo las tareas familiares. Autora: Isabel Bertan (co-autora del programa de corresponsabilidad familiar-COFAM). Universidad País Vasco-Euskadi.