Archivos Mensuales: septiembre 2014

Metáfora del Jardín. ¿Intentas erradicar o creas?.

 

jardin 2Un joven adquirió una pequeña parcela. En el centro construyó una casa cómoda y acogedora. Por los lados y detrás colocó losetas y piedra natural, dejando la parte delantera con la tierra fértil que tenía la parcela cuando la compró. 

Pronto comprobó que en esta zona de delante sólo crecían malas hierbas. El joven dedicaba todos los sábados, y algún día entre semana, a arrancar los matorrales y hierbajos, pero la lluvia y el sol eran malos aliados y por más que arrancara, las hierbas no dejaban de salir. Cansado de este trabajo tan estéril consultó con un agricultor.

El veterano agricultor miró sorprendido al joven y le recriminó: “¿Crees que sólo arrancando se combate el mal?. Planta aquello que te guste, que te embellezca el terreno, que sea incompatible con los matorrales y las malas hierbas. Trabaja igual todos los sábados, pero ahora abonando, podando, regando. Trabajarás, sí, pero te sentirás satisfecho viendo, tocando, oliendo aquello que te gusta”.

METÁFORA DEL JARDÍN.

Esta metáfora la podemos aplicar en diferentes contextos, ya sea cuando tenemos un problema, dificultad o conflicto con algún familiar, amigo, compañero e incluso con nosotros mismos.

Tenemos la tendencia cuando nos encontramos ante estas situaciones, a centrarnos en lo negativo, en lo que falla, en lo que va mal y todas nuestras energías se encaminan en intentar erradicar o eliminar ese mal. Cuando comprobamos que cómo lo estamos haciendo no funciona y no conseguimos el resultado esperado, nos frustramos. Entonces ¿qué podemos hacer?.

En lugar de resaltar lo negativo que hay en nuestra relación con la otra parte, en lugar de centrar únicamente nuestra atención y tiempo en ese aspecto negativo, ¡demosle la vuelta! y, centrémonos cómo queremos que sea nuestra relación, qué cosas podemos hacer para mejorarlas, que podemos añadir, que podemos crear. También es nuestra responsabilidad.

En toda relación hay cosas positivas y negativas. Si nos centramos en los aspectos negativos de nuestras relaciones, pronto nos olvidaremos de prestarle atención a los positivos y estará abocada al fracaso. Cuando algo nos molesta de otra persona, nos causa malestar o sufrimiento, tenemos todo el derecho a decirlo, a mejorar la situación, no podemos dejarlo pasar por alto si realmente nos afecta y es importante para nosotros. No obstante, en la mayoría de las ocasiones, recriminamos, echamos en cara, resaltamos con el “siempre”, “nunca”, “todo” y “nada” y se nos olvida decir, cómo queremos que mejore, cómo concretamente, qué alternativas hay para mejorar, qué opciones para elegir.

¿Qué otras interpretaciones haríais? Os invito a comentar. 😉

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Te preocupas y te ocupas.

descarga (2)Una persona nerviosa, aunque sólo tenga que realizar una o dos cosas en el día, se agita de ansias y está desplegando un esfuerzo mayor que el de un caballo en el hipódromo. Por dentro, hace imaginariamente esas dos tareas mil veces antes de ejecutarlas en realidad. La preocupación cansa infinitamente más que la ocupación.”

EMMA GODOY.

Como es costumbre en algunos de mis posts, comienzo describiendo la definición de la RAE, sobre:

PREOCUPAR (Del lat. praeoccupare):

  1. Ocupar antes o anticipadamente algo.
  2. Prevenir a alguien en la adquisición de algo.
  3. Dicho de algo que ha ocurrido o va a ocurrir: producir intranquilidad, temor, angustia o inquietud.
  4. Dicho de una cosa: interesar a alguien de modo que le sea difícil admitir o pensar en otras cosas.
  5. Estar interesado o encaprichado en favor o en contra de una persona, de una opinión o de otra cosa.

OCUPAR (Del lat. occupare):

  1. Tomar posesión o apoderarse de un territorio, de un lugar, de un edificio, etc., invadiéndolo o instalándose en él.
  2. Obtener, gozar un empleo, dignidad, mayorazgo, etc.
  3. LLenar un espacio o lugar.
  4. Habitar una casa.
  5. Dar que hacer o en qué trabajar, especialmente en un oficio o arte.
  6. Embarazar o estorbar a alguien.
  7. LLamar la atención de alguién; darle en qué pensar.
  8. Emplearse en un trabajo, ejercicio o tarea.
  9. Preocuparse por una persona prestándole atención.
  10. Poner la consideración en un asunto o negocio.
  11. Asumir la responsabilidad de un asunto, encargarse de él.

images (9)¿Quién no se ha sentido preocupado, agobiado, ansioso por algún tema, circunstancia, hecho, etc…?. No he conocido todavía a nadie que en algún momento no haya dicho “me preocupa tal…o estoy preocupado/a”. De hecho creo que las preocupaciones son necesarias y parte de la vida. La preocupación en sí, te pone en alerta, te prepara para la acción, como bien indica la palabra, pre-ocupación, antes de la ocupación. Es decir, es un paso necesario para poder ocuparte del asunto. Ahora bien, la dificultad viene cuando nuestra preocupación es continua, y cuando esta nos paraliza, nos bloquea. Una preocupación que no va seguida de una ocupación, es dañina e inútil.

Como hemos leído en las definiciones anteriores, observamos que la preocupación tiene una connotación negativa, te anticipas a algo que va a ocurrir y puede generarte angustia, malestar… No obstante, si esta preocupación es real, te puede ayudar a prepararte para la acción, nos da tiempo a planificar, es un acto proactivo. Pero si por el contrario la preocupación viene más por suposiciones, imaginaciones…,estamos perdiendo el tiempo y esta es una de las cosas que no podemos recuperar. Por el contrario, la ocupación tienen una connotación positiva, llena, crea, tomas consciencia, te responsabilizas hacia la toma de soluciones y las pones en práctica (logro de objetivos), podemos considerarla reactiva.

Cuando estamos preocupados, por lo general nos inundan pensamientos negativos, “no voy a poder”, “no sé cómo afrontarlo”, “¿por qué me pasa esto a mi?”, “no me lo merezco”, todo ello tiene como consecuencia emociones negativas, tristeza, ansiedad, estrés, bloqueo, apatía, susceptibilidad, victimismo. Es entonces, cuando nos encontramos dentro de un circulo vicioso, nuestro tiempo lo dedicamos a pensar y pensar, a rumiar una y otra vez sobre el tema que nos preocupa, pero no lo digerimos, simplemente le damos vueltas en la cabeza. ¿Y qué función tiene esto?, centrarnos más y más en la preocupación, perder el tiempo, gastar energía y no obtener ningún resultado beneficioso. Y por supuesto, dejar de disfrutar del resto de las cosas que conforman tu vida, porque la “mala preocupación” solo te deja estar centrado/o en ese asunto. ¿Te identificas?.

Muy bien, ¿pero qué podemos a hacer para dejar de mal preocuparnos y sentirnos así?.

Primero, tomar conciencia que estas preocupado/a, que es algo natural, forma parte de la vida. (Como la tristeza, puedes sentirte triste unos días, pero si la tristeza en continua y dejas de hacer cosas por sentirte así, puede conllevar a más problemas…, con la preocupación pasa igual, es normal estar preocupado en algunos momentos, pero si lo tomas como rutina, buscando siempre cosas de qué preocuparte, puede generarte realmente serios problemas de ansiedad entre otros).

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Segundo, darte cuenta de sí tu preocupación es real o imaginaría, es decir, si realmente hay algo que tú puedas hacer para arreglar el asunto o más bien es algo que se escapa de tu competencia. Si hay algo que tú puedes hacer para solucionarlo, entonces  OCUPATE de ello.

“Si un problema puede solucionarse, si la situación es tal que puedes hacer algo al respecto, entonces no hay necesidad de preocuparse. Si no puede arreglarse, entonces preocuparse no tiene utilidad alguna”.

Dalai Lama.